Era la primera vez que me acercaba a hacer una ruta en el pequeño concejo de Yernes y Tameza (el menos poblado de Asturias), al que accedí desde los maravillosos puertos de Marabio, en un día fresquito y ventoso de Semana Santa.
El paseo ,que pretendía hacer, tenía 14.5 kilómetros y un desnivel acumulado de 750 metros y consistía en una ruta circular, desde el propio Yernes (700 m), y que me llevase a brañas Negras, luego a Cuevallagar, a la cima de La Loral (1258 m) y regresando por la braña de Senra.
El pueblo de Yernes, que es una de las 2 parroquias del concejo, está situado en un rellano sobre el valle del río Villabre, bajo la sierrita de Pando; es un coqueto pueblo rústico, distante 4 kilómetros de Villabre, que es la otra parroquia y capital del concejo.
Es un pueblito típico de Asturias, con gallinas por la calle..., una bonita iglesia (de la Santa Cruz), y sus casas rústicas y hórreos, perfectamente conservados. Había una singular torre, que parecía muy antigua, no se de que se tratará, no encontré referencias... Junto al coche cantó un gallo un montón de veces, una señora llevaba un carretón un poco más allá, un perrito tumbado medio adormilado en una acera nos miraba con pereza...
Sus fiestas se celebran a San Antonio (junio) y a Nuestra Señora del Rosario (primer domingo de octubre).
Se aparca pasado todo el pueblo, junto a un panel, que verás en el video de la ruta.
Allí hay un camino, entre muretes llenos de musgo y hierbas, que avanza casi llano en el primer kilómetro; encontré varias gallinas más, pasamos un abrevadero conquistado por la maleza, la carretera de acceso al pueblo quedaba a nuestra izquierda...
En la zona del Pando, hay grandes praderías, separadas entre si, y con caballos pastando tranquilamente.
El camino por momentos es una mullida alfombra verdosa entre avellanos. Empiezan a aparecer, al fondo, sobre Yernes, las vistas de la peña Manteca, muy nevada todavía; esta montaña será cada vez más fotogénica, a medida que subamos.
Rodeando por el camino el pico Corona, se llega a un puentecito de madera sobre el tímido arroyo La Trapa. A partir de aquí, el camino se vuelve muy empinado, y de hecho, los 2 siguientes kilómetros son los más pindios de todo el día.
El camino es totalmente abierto en la pelada ladera. Las vistas son de verdes colinas redondeadas (la mayoría no sobrepasa los 1000 metros) y de cabañas de piedra, diseminadas en todo lo que alcanza la panorámica. Hay manchas boscosas... : el haya y el avellano son los 2 árboles más abundantes en este concejo, especialmente el primero. Concejo en el que los últimos años, el oso pardo está de regreso.
Se pasa por una mini cascadita junto a la que pusieron un banco de madera con mesa, a modo de pequeña zona recreativa.
E inmediatamente, cuando hemos dado la vuelta en La Collada (952), hacia el sur, tenemos vistas completamente distintas : hacia el este la alargadísima silueta oscura y blanca de la sierra del Aramo y hacia el sur la silueta de La Loral. Desde la Collada, a nuestra izquierda, subiríamos fácilmente (simplemente caminando por sus verdes y lisas laderas) una montaña de nombre muy alegre y esperanzador : el Buey Muerto, que está sobre Santo Adriano del Monte (deshabitado desde los años 60, aunque no del todo muerto, porque ahora una asociación de vecinos está restaurando la iglesia).
El camino atraviesa una zona de brañas, de nombre Negras, con varias cabañas de piedra muy oscura, pegadas al propio camino. Muy muy bonitas.
Había muchos caballos, tanto cerca, como en la zona de acebales del fondo del todo, bastante lejos..., siempre con El Aramo al fondo. Precioso y singular paisaje, y más en esta época del año.
También habíamos pasado por unas casas, donde reza en un cartel : "Aula Vital".
No sabía muy bien lo que era. En su propia web pone :
"somos una organización altruista, humilde y privada, surgida de una comunidad escolar con la intención de incentivar actividades educativas, culturales o científicas, relacionadas con la educación en la naturaleza, las energías renovables, el agua y el medio ambiente."
Nuestro camino va ascendiendo recto y pindio hacia el pico del día.
Llegamos ya a las zonas con nieve, y en un momento dado hay una bifurcación : tomamos el camino hacia la izquierda, que es el que nos lleva fácilmente a la zona de Cuevallagar. A la derecha iríamos al collado Fancuaya, por donde pasaremos más tarde.
La zona de Cuevallagar es muy bonita, con una cabaña de piedra de pastores, en medio de los prados, que están salpicados por acebos... Abajo, hacia donde se dirige un reguerito está la cueva de Cuevallagar... ; es una cueva de grandes dimensiones, donde esconder el ganado en días de calor y moscas. De hecho, ese reguerito entra en la cueva y "desaparece" dentro por un sumidero.
Esta es una zona de túmulos...; los hay en la montaña que está al este de Cuevallagar (monte y túmulo de Piurices) y también sobre las propias rocas encima de la cueva (túmulos del Corro de Nuestra Señora). Si siguiésemos el camino hacia el sur, encontraríamos el túmulo de Puerto de Sograndio...
Siguiendo el caminito original, vamos ascendiendo hacia el oeste pasando una fuente abrevadero, para luego encarar por el sur La Loral, en un comodísimo ascenso por un suelo liso verde.
En ese momento se levantó un aire medio huracanado, que nos daba en contra.
La cima tiene un pilón partido en 2, por lo visto por un rayo. Se indica en mapas que allí también hay un túmulo (!). Me enteré luego...
El cielo, que se estaba cubriendo y ennegreciendo a toda velocidad, nos indicaba que el 360 grados desde la cima debía ser rápido...
Aparte de las vistas ya conocidas y que se han engrandecido, aparecen ahora la redondeada y blanca Peña Rueda, el puntiagudo pico Gorrión o el Cueto Mare, en Quirós..., también toda la zona vecina del Caldoveiro, que está justo en el límite del Parque Natural de las Ubiñas la Mesa. Se ven los Bígaros, Cornón, el Monegro o el Cogollo Cebolleu... en Somiedo, también el macizo de las Ubiñas..., incluso Oviedo y más levemente el Mar Cantábrico... Lógicamente otras muchas cimas y valles...
Para ser esta una cima tan modesta y sencilla de ascender, el premio compensa sobradamente.
El descenso es por la cara norte, hacia el collado Fancuaya, que fue final de vuelta a España hace pocos años. Cuando yo pasé era una pista de tierra, pero imagino que desde la collada hasta Yernes, lo habrán asfaltado. El viento nos empujaba ahora fuerte hacia abajo...
Este tramo coincide con el GR : Camino natural de la Cordillera Cantábrica.
Es un cómodo descenso de 4.5 kilómetros, con el precioso Barranco del Regueirón a nuestra izquierda.
Pasamos por la braña de Senra, con cabañas de piedra de muy buen tamaño, muy bien conservadas. En su entorno había bastante ganado : vacas, yeguas con sus potrillos...
Justo antes de llegar, a la izquierda, están los restos e indicios de la mina de la Sierra de Bustiellu, bajo la peña Llongo.
En zig zag, vamos llegando a Yernes, que se ve desde el caminito, muy bonito, bajo las colinitas del Pando.
Al final del camino hay una fuente, en la que me recargué agua, antes de llegar al coche. Y también un abrevadero, cuya construcción un panel agradece a la Caja Rural.
VIDEO
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