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Soto de Agües pico Cogollu

PARQUE NATURAL DE REDES

El ascenso al pico Cogollo/Cogollu es un precioso paseo de unos 14 kilómetros de ruta semi circular y con alrededor de 900 metros de desnivel positivo acumulado.

Cogollo, toponímicamente, proviene del latín "cucullus" (cucurucho, capa con capucha, cosa protuberante o puntiaguda); puntiagudo ciertamente lo es, este pico.

Me acerqué en un bonito y limpio día de verano hasta el pintoresco Soto de Agües (440 m), en el concejo asturiano de Sobrescobio, dentro ya del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Redes. Es un idílico lugar rodeado de montañas y de bosques; alrededor del pueblo abundan sobretodos los demás los castañares.

Soto de Agües Sobrescobio

Esta zona es conocida sobretodo por ser el punto de partida de la célebre ruta del Alba, Monumento Natural muy conocido; quizás sea una de las rutas más famosas del Principado y que yo había realizado un otoño de muchísimos años atrás.

Dada la mencionada potencia turística del lugar, hay un enorme aparcamiento, para una gran cantidad de vehículos, autobuses incluidos. Es fácil ver ya caballos pastando en los prados que hay junto al aparcamiento.

El pueblito es precioso, tiene, aparte de varios negocios turísticos y bares..., muchas casas rústicas de piedra, los antiquísimos hórreos característicos, alguna cuadra de formas muy singulares y un lavadero a la salida, con buena agua... Su blanca iglesia es la de San Andrés de Agües y su ermita la de Santa Ana.

Se parte desde allí mismo, adentrándote en el pueblo, y enseguida, vayas por una calle o por otra, encontrarás las indicaciones de la ruta del Alba, que tiene un piso hormigonado muy particular.

Orientados ya en la ruta del Alba, se camina en llano de frente a la peña Xerragua, que se ve muy alta, pero como referencia propia : subirás a una altura bastante mayor que esa.

ruta del Alba

Pasamos zonas de llanas y amplias praderías, también junto a una piscifactoría, que se dedica a criar la truca arcoiris, andando siempre junto al río Alba, el cual vemos varias veces. Más arriba formará las preciosas cascadas, que tanta gente viene a ver.

En el 1.3 kilómetros (484 m) está nuestro desvío a la derecha : un camino carretero ancho, que sube. Vamos a ir ascendiendo por el vallecito del reguero Aviáus; pasamos de un camino muy concurrido, a otro, en el que difícilmente encontrarás a alguien más en todo el día.

Al principio seguimos estando rodeados de grandes castaños, avellanos, fresnos...

Aunque pasamos por fincas, por alguna cabaña..., poco a poco la sensación es la de adentrarse en un poderoso bosque, que lo será pronto, realmente.

Estamos enseguida junto al sonoro reguerito, en una zona tremenda de sombra y humedad, musgosa, helechosa, pasando por un túnel de árboles..., y nos topamos enseguida, en una de las (aún) cuestecitas junto a un puente de madera, con una preciosa cascada (2.3 km y 538 m); es la zona llamada "Pontón de Bañafría". Es a partir de aquí cuando el camino se empina cada vez más.

majada Aviáus

Vamos ascendiendo junto a la majada Aviáus, con unos prados tan inclinados como por donde vamos nosotros, por un camino pedregoso cerrado por muretes de piedra, que allí en esas oscuridades de bosque, es verde. Las típicas calellas potentes, resbalosas y que prestan casi más subir, que bajar, sobretodo si la piedra está mojada.

Aparecen robles, las primeras hayas, algún árbol caído y cruzado sobre el camino... Arriba daremos pronto con un cerrado hayedo, que es el árbol que domina la zona totalmente a partir de cierta altura. De hecho, es una árbol dominante : donde se expande, se queda sólo muchas veces.

Entre los huequitos del bosque aparece el pedregoso Guanalón, por su cara más amable, también abajo se ven algunas aldeas y también Soto de Agües.

Me crucé con alguna vaca solitaria y también con 2 chicos, que me adelantaron: de esos muy flacos vestidos de ropas fosforitas, que van corriendo por el monte. Que oye, tela marinera, ir corriendo por esa cuesta arriba...

En el kilómetro 3.5 (800 m) salimos de esta arboleda y entramos en un hayedo puro. El camino es cuando más se empina. En este espacio intermedio abierto, se pueden ver al este el Cullargoyos y la Peña Llagos, que tienen unas formas muy bonitas desde esta perspectiva tan verde.

Este es un tramito de un kilómetro de potente hayedo, con uno sonidos preciosos, en que el camino se convierte en una estrecha senda preciosa, que va subiendo apretadamente entre la maleza; es la zona del Cretón de Fonciella.

Pasado ese tramo tan bonito se llega al collado : Huella les Ovelles (4.9 km y 1020 m).

Valle la Inverniza

Magníficas son las vistas hacia el Valle la Inverniza, entre la sierra Escrita y el Cantu Texera; al fondo, en el skyline, destaca La Colladina y el Corbellosu.

Hacia el oeste se ve perfectamente la majada Cogollu, y a su derecha la cresta caliza, que continuará hacia el pico Cogollu.

Se va siguiendo la senda en esa dirección, hasta llegar, pasados unos árboles, a una cabaña, que es la que da la típica foto de esta ruta : la cabaña y justo detrás hay una cumbre caliza inclinada a la derecha. No es el pico, que está justo detrás, así que es mejor seguir por nuestra senda, subiendo poco a poco, hasta poder estar en la ladera real.

Preciosa es la vista de la majadita, a medida que subimos, con las vaquitas en medio de ondulados prados, rodeados de montañas de lo más fotogénico, como podrás ver en el video inferior.

pico Cogollu

Una vez llegados frente a la ladera correcta, se va subiendo como te apetezca, porque es sumamente fácil y por terreno empinado, pedregoso, pero despejado.

Se llega al Cogollu (6.4 km y 1225 m), que tiene un buzón de cimas, en el que pone "G.M. los Marchosos 1998, pico Cogollu".

Esta cima es compartida por el concejo de Sobrescobio y el de Laviana, exactamente como el Guanalón, que tenemos enfente, y que subí años después (subida más cuesta que ésta).

Las vistas son magníficas, como no podía ser de otro modo por el lugar en el que está... : lo más granado de Laviana, peña Mea incluida..., el Guanalón y el Rearcu, al lado... Muy a lo lejos la Llambría, el Campigüeños, Tiatordos, Maciédome, Ten y Pileñes... El Corteguerón, Cabeza de Arcu y el Retriñón..., Las Peñas Negras y de nuevo la Peña Mea, cerrando el 360 grados... Además de otras muchas, como el Triguero o la Xamoca...

Es un sitio, para mi, de un estético difícil de superar, por los colores, por las agrestes y singulares formas de las montañas, por la cantidad de bosques...; puedes imaginar como será esta zona de castaños y hayas, en otoño...

regreso del Cogollu

Para regresar, tras comer el bocata justo en la ladera, al resguardo de las moscas y del airecito, se baja a la sendita de la ladera y se sigue hasta donde marco en la foto superior con las flechas rojas.

Desde allí se cruza un hayedo, el que está bajo la pared más vertical del pico, por una peligrosa senda; peligrosa, pero en el sentido de que es facilísimo, pero facilísimo perderla. A mi me pasó, pero no había gran dificultad, porque son sólo 500 metros de bosque y el tema es seguir dirección ligeramente noroeste, hasta dar con una collada : allí terminan los bosques y todo será bajar por terreno despejado y con tremendas vistas.

Soto de Agües

Una vez en la collá el Monte, 7.4 km y 1031 m, siguiendo la senda que pasa junto a un tejo se llega a la collada Robiella, 7.8 km y 1023 m.

Desde allí, se deja el límite Sobrescobio-Laviana y se emprende el descenso por la pelada ladera y siguiendo una mini sendita muy pisada, dirección noreste, que ya se ve que se dirige hacia una majada que está abajo al fondo. Muy bonito este tramo; no te olvides ir dándote la vuelta y verás lo precioso que es el Cogollu desde este lado.

En el 9.4 km (990 m) se llega a un camino rodeado de helechos, junto a la majada Abedulu. Es realmente un espectáculo lo que tenemos delante o también atrás.

Desde arriba ya se va adivinando la pista terrera grande, la gorda, la buena, que es la que nos bajará a la ruta del Alba, y no hay más que ir bajando hasta que el caminito nos deje en otro de intermedio y finalmente, llegamos a la misma.

Había caballos muy oscuros a la sombra de los árboles y también un grupo de vacas. Las vistas son inolvidables, cada vez mejores, tanto a un lado como al otro, con aquel verde estival..., si tienes la suerte de tener un día muy despejado.

Y bajando, bajando, ya no hay ningún secreto : llegar hasta el Alba, a veces por vertiginosa pendiente, (lógicamente llegamos desde otro camino distinto al inicial, pero que nos deja casi en el mismo lugar de la ruta del Alba) y luego regresar tranquilamente a Soto de Agües.


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