La senda accesible de Pola de Somiedo (Parque Natural de Somiedo, Asturias) es un sencillo paseo de unos 4 kilómetros ida y vuelta, sin apenas desnivel positivo apreciable.
Está diseñada específicamente para ser disfrutada por personas con movilidad reducida, con algunas indicaciones en braille, familias con carritos de bebé o quienes buscan un paseo relajado sin grandes desniveles.
Es una senda que ya habíamos recorrido varias veces, como paseo estira piernas, en alguna de nuestras muchas visitas veraniegas al pueblo.
Ese día, como siempre, llegamos a Pola, Lana, Zhor (era un bebé) y yo, tras pasar por el puerto de San Lorenzo (fotos inferiores).
Comimos en el Hotel Castillo del Alba, del que conocemos a la dueña, con la cual, como de costumbre tuvimos una pequeña tertulia.
Ese día, por lo que fuese, Lana tenía la intuición de que "hoy veremos un oso". Y así se lo dijo a la señora del restaurante, justo antes de emprender el paseo ("Creo que nos saldrá un oso"). "Eso es muy difícil, y más ahora un día de calor, en verano y aquí en la senda del río (senda accesible)" le respondió.
Y de ese modo acabó la conversación, palabra arriba, palabra abajo..., y así la guardo en este diario, del día en el que vimos un oso a 500 metros de Pola de Somiedo un día caluroso de verano a las 4 de la tarde.
Pero empezamos por el principio : el pueblo. Pola de Somiedo es una parroquia y capital de este turístico concejo. Hay muchos negocios turísticos, bares, alquileres de actividades (ir a ver osos por ejemplo), incluso tienen piscina cubierta. Muchas son urbanizaciones actualizadas y también hay casas rústicas de piedra, hórreos muy antiguos e incluso los bancos de madera a la puerta de la casa, con las madreñas listas justo debajo.
Una de las fotos características es la del ayuntamiento, el hórreo que está al lado y la singular peña Vera de fondo.
Se puede aparcar al final del pueblo, o bien, en la zona del recinto ferial, abajo, junto al río.
Hay un bonito puente de piedra sobre el río Somiedo, que lleva siempre buena agua, cristalina y fría; de hecho, el bar de al lado del puente, pone a refrescar la sidra, directamente dentro del agua del río.
Su iglesia es la de San Pedro (año 1731), que alberga en su interior destacadas tallas de madera, siendo la más notable el Cristo Mutilado en su altar mayor. Suele estar abierta.
Justamente frente a la iglesia, detrás de la urbanización de enfrente, está el camino, que enseguida cruza el río Sousas por un puente de madera (última foto de las primeras).
Este río Sousas se unirá al río Somiedo, enseguida, un poco más abajo, justo en la zona de la piscina.
Caminamos por el arcén de la carretera, que luego subirá hacia Valle del Lago, en un primer momento. Luego, iremos por un camino independiente. Siempre bien señalizado, no hay nunca dudas.
Enfrente tenemos el alto collado, que está entre Pola y Aguino, y que tiene un bonito mirador, desde el cual se toma la mejor foto de Pola de Somiedo. Encima de esta vista y al fondo, tienes la zona de los Carbacinos y la Mochá. Precioso todo este entorno verde de la Reserva de la Biosfera.
Pasamos enseguida junto al Palacio de los Flórez Estrada; Alvaro Flórez Estrada fue un abogado, economista y político español. Fue Diputado de las Cortes y Presidente de las Cortes, en el reinado de Isabel II y Tesorero Principal de Rentas de la Corte, en el reinado de Carlos IV.
Un poco más adelante, la carretera va para arriba y nosotros para abajo, dirección al río, o más bien, paralelos al mismo; nos separan del río Somiedo praderías y fresnos.
En nuevo camino está entre vallas de madera y es sombrío, rodeado de fresnos, tilos, avellanos, castaños, robles... Precioso. En el suelo hay de vez en cuando rejillas metálicas, en las zonas más sombrías y con peligro de ser resbaladizas.
En el 1.4 kilómetros llegamos al mirador del río Aguino, el cual baja entre el desfiladero espectacular, que aparece enfrente.
Este desfiladero está entre la montaña del Collado Aguino y las peñas Albas; pobladas por verdes bosques mixtos y por hayedos. El río Aguino nace unos kilómetros al suroeste, sobre Perlunes, y bajo el Cocháu Cerréu.
Tanto en el mirador, como en otras partes de este agradable recorrido, hay bancos de madera a la sombra, donde se pone la gente a comer el bocata o los gusanitos o las chuches.
Sólo un poquito más adelante se llega al mirador sobre el desfiladero de la Malva. Curioso lugar, por el que se mueve el río Somiedo, y que en una ladera tiene buenos hayedos y en la de enfrente cerrados encinares. Al fondo aparece el cordal Villáux, que es el que separa estos valles y los de detrás, los del puerto de San Lorenzo.
Debajo de este mirador, sin poder verse, está la zona recreativa de la Malva y enfrente de la misma, en la ladera visible, está el camino de la ruta de Castro, que es por allí por donde deambulan las personas que toman ese, también, agradable paseo.
Verás que el camino nuestro, no termina, sino que sigue, cambiando de caja, con dirección al bosque y pasando a ser un camino "normal".
Efectivamente, desde aquí parte un recorrido estándard, que da la vuelta completamente a las laderas del monte Gurugú (que es el que tenemos encima) y que nos dejaría, primero por ese caminito y luego por senda, en el río Saliencia, junto a la carretera, y un poco por debajo de Veigas, ya en el valle adjunto.
Y dejé para el final el encuentro con el oso.
Fue a unos 500 metros de salir de Pola. Ibamos Lana, Zhor en su carrito y yo llevándolo.
En un momento dado había un excremento de oso en medio del hormigonado, con pepitas de cerezo. Era muy reciente. Y mientras yo le hacía foto, Lana grita "un oso, un oso!". "Donde?" "Allí". Y donde señalaba no había nada... "Si, ha bajado hacia el río"... Se ve que bajaba, pero al encontrar la bajada cerrada en ese punto concreto por una verja metálica, se dio la vuelta y regresó al camino nuestro.
Lana sabía el sitio, yo aún no, estaba buscando... "Ahí está de nuevo, en el árbol!"... A unos 80 metros, se movía algo muy a la sombra bajo el árbol... Tomé el prismático y justo le "di" en la cabeza a la primera : grande, negra, redonda... Muy guapo oso subadulto! Nos miraba muy erguido y de repente subió al camino bajo el sol y veíamos ya limpiamente : lo teníamos cara a cara, mirándonos.
El estaba muy muy tranquilo, sin miedo, quizás era la primera vez que veía humanos, al menos tan cerca. Curioseaba sin más. Recuerdo lo erguido y atrevido que nos miraba.
De repente, a los 30-40 segundos, se dio la vuelta completamente, y aburridamente y sin el más mínimo sentido de peligro por parte nuestra..., bajo aquel solazo..., siguió andando cansinamente como si nada, contra nuestra dirección. Ahí me di cuenta de que no había hecho fotos, así que le hice alguna, pero de espaldas... Lástima no fotografiar aquella cara tan guapa que tuve allí medio minuto posando! Pero uno no lo piensa... De hecho, yo pensaba : "no sea que venga corriendo y nosotros aquí con un bebé y un carrito"... Era medianito, como un mastín, pero...
Al dar la curva ya no le vimos, así que cámara en mano corrí hasta esa curva... : a la izquierda prados abiertos..., a la derecha prados en cuesta hacia la montaña... y enfrente un camino despejado... Pero allí ya no estaba... Se esfumó en menos de 30 segundos... Aplauso para el camuflaje instantáneo, que tienen.
Ya no le vimos más y nosotros terminamos el paseo, tranquilamente, tan tranquilos como estaba él. Pasaron más de 10 años y aún recuerdo hasta el último detalle.
La teoría era que aquel era un verano totalmente seco, con fuentes y regueritos más altos sin agua, totalmente secos..., así que los osos bajaban a beber. Estos subadultos son más inexpertos y pueden exponerse más. Así fue...
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