Aquel era un día magnífico de julio, en el que me encontraba en San Martín de Teverga (460 m), capital de concejo del mismo nombre, dentro ya del Parque Natural de las Ubiñas - La Mesa.
Me decidí a hacer un poco de deporte, y como se ve en el video inferior, me propuse ascender a la mole caliza que se ve desde el pueblo : la Siella, dentro de la sierra de Sobia. Es un ascenso que suele hacerse desde el Santuario del Cébrano, pero a mi me apetecía caminar más. Así que en total fueron más de 1000 metros de desnivel positivo y unos 14.5 kilómetros en total.
Desde San Martín se sigue 1 kilómetro la carretera hacia el puerto Ventana, hasta Las Vegas. Allí, se cruza el puente sobre el río Páramo, que está pasado un taller mecánico.
Se puede subir hasta Monteciel.lu (que tiene una antigua y bonita ermita : Virgen de Lourdes) por una carretera rodeado de una poderosa vegetación, o bien tomar un tramito de camino de piedra, que acorta la subida. Yo tomé esta segunda opción. Pasado Monteciel.lu tienes ya las vistas que se muestran en la foto inferior.
Estamos rodeados de bosques de castaños, de praderías y al fondo a la derecha, los vallecitos que entran hacia Cuañana, Cuña (que no se ven) envueltos por grandes hayedos. Al fondo, las oscuras cimas redondeadas sobre el hayedo de Montegrande.
Pasaremos andando siempre por la carreterita, por Berrueño. Nos salió una culebrita, que estaba herida, seguramente por algún vehículo que la pisó.
Se llega enseguida al Santuario del Cébrano, desde donde comenté que suele comenzarse este paseo.
Santuario del siglo IX, por entonces conocido como Santa María de Carrea. La talla romano bizantina de la Virgen del Cébrano se encuentra en el interior. Cuenta la leyenda, que fue encontrada por un pastor en una cueva de las laderas de la propia peña de Sobia, escondida allí tras de la Batalla del Guadaletela, para protegerla de los árabes.
El Santuario está junto a un precioso cruceiro de piedra y tiene una zona de recreo con mesas alrededor, donde es fácil que haya caballos pastando. Las vistas desde allí son extraordinarias hacia todo el valle del río Páramo.
El 15 de agosto se celebra la La festividad de la Virgen de Nuestra Señora del Cébrano y actualmente se hace una fiesta con música en el exterior. Antiguamente los devotos se colocaban en el recipiente de cobre en el que fue encontrada la virgen, para sanar todos sus males; recipiente, que fue robado en su día. Que sorpresa...
Siguiendo la carretera se pasa por el cementerio. Y desde allí termina la carretera y seguimos ya por un ancho camino de piedra. Habremos pasado por la cuadra de Sobia, no quería olvidarlo : se dedican a hacer paseos turísticos a caballo. Más tarde los veríamos.
El camino pasa entre castaños, robles, con hayedos en todo el entorno, un poco más arriba. Enseguida se empina la cosa. Pasamos por las cabañas de Les Lastres, donde había cabras y su tradicional mastín toca narices. Milagrosamente este era tranquilo. Y el resto de los que iba a encontrar lo fueron también.
Desde les Lastres empiezan Les Revueltes : pista hormigonada al descubierto, con algunas vallitas de madera de vez en cuando, que va curveando, muy muy muy pindiamente... Y será así hasta la mismísima laguna. Esta zona será la más dura del día. Recuerda que pisas en duro y te da el sol de lleno (que ese día apretaba a esas horas). Desde luego, que las vistas son cada vez mejores; algo bueno tenía que tener el sufrir por aquel hormigón bajo el sol... Me adelantó un chico que la subía muy concentradamente en bici de montaña. Su pareja, 200 metros atrás, que allí son bastantes metros de desnivel hacia abajo, había puesto pie en tierra y subía resoplando y empujando la bici. Me adelantó también, yo estaba sentado bebiendo; estaba roja como un tomate.
Se llegan a ver perfectamente hacia el oeste las últimas rectas del puerto de San Lorenzo, y parte del valle de Taxa.
La recta final se llama Cuesta el Llagu; en la laguna había muchos caballos y vacas. Siguiendo el camino se abren unas grandes y bonitas Vegas : Veigas Dentru, Veigas de Afuera (más arriba a la derecha). Están rodeadas por montañas calizas preciosas salpicadas por un verde intenso : Mestas y Montes de Zarameu, pico Barzalnagas... y a la derecha el pico de Zarameu, que es el mayor de todo este entorno.
Me entretuve grabando videos y también aproveché para comer a la sombra, con aquellas fantásticas vistas enfrente.
Mientras comía me fijaba como aquellos 2 ciclistas estaban ya arriba, ambos juntos, en las Veigas de Afuera, zona desde donde se puede ir pasando y luego bajando, hacia el concejo vecino de Quirós. Estaban haciendo una gran ruta circular, estaba claro (que sin duda incluiría buenos tramos por la senda del oso, que tiene ramales en los 2 concejos : Teverga y Quirós).
La laguna tiene enfrente, hacia donde hemos subido vistas verdísimas hacia el ya citado gran hayedo de Montegrande... y hacia las montañas lindantes con Somiedo : los Bígaros, más altos al fondo. Se ve delante de los mismos la braña tevergana de las Navariegas (dicen que es la más antigua de Asturias) y también la braña de Torce. Y otras muchas cimas.
El camino baja desde la laguna hacia las grandes praderías, donde pastaban bastantes vacas y otras estaban tumbadas, pero yo decido buscar ya la crestería, por donde ir llegando hacia el pico la Siella (1514 m) sin perder altura. Se camina cómodamente, porque son laderas pedregosas, pero bastante peladas. Así que, enseguida se llega a la cruz de la Siella, desde donde se ve muy diminuto San Martín, punto de partida. Se aprecia su piscina, la colegiata de San Pedro..., así como muchos de los pueblos y aldeas de estos valles. Día despejado de grandes panorámicas.
Se aprecia ahora, donde antes desde la laguna sólo veíamos un poco los Bígaros somedanos, también nuevas cimas de Somiedo : la peña Chana, los Albos, etc. Aparecen las moles calizas de las Ubiñas, el más oscuro Ferreirúa (cima más alta de Teverga), se ve tímidamente peña Rueda tras la línea de fondo de la sierra de Sobia... Al nordeste se aprecia la silueta alargada de la sierra del Aramo.
Debajo de nosotros, estamos rodeados por las verdísimas y alargadas vegas... Se ve también toda la zona de los puertos de Marabio, presidida por el Caldoveiro. Enfrente está la Peña Gradura... Tras la peña Redonda está la peña Manteca... Son muchos cimas de muchos concejos distintos los que se ven desde aquí, en todas direcciones...
Tras disfrutar un buen rato, me dirijo hacia el pico Barzanalgas (1438 m) -en un principio lo anoté como peña Sobia, pero en realidad hay mapas que dicen una cosa, otros otra..., y yo creo finalmente que esa es la segunda cima a la que subí realmente, que está justo enfrente del Siella y no muy lejos de la peña Sobia-.
En todo caso la idea era la misma, no cambia nada: dar con las vistas del otro lado de las vegas (foto inferior).
Bajando a las Veigas Dentru (foto inferior), y subiendo la laderita, nos asomamos rápidamente al, quizás, mejor balcón del día... : en paralelo y hacia a derecha encontramos la sierra peña Collada sobre Santa Marina, la alargada sierra de Caranga, la sierra de Tene y el Aramo. Preciosos paisajes verdes y de roca clara. Zona muy agreste, conquistada por hayedos, acebedas, castañares, avellanedas... y también zona muy osera, por cierto.
El regreso es desandando la ida. Lo único que cambió es que hasta la laguna lo hice atravesando por el medio las bonitas Veigas; desde allí abajo las montañas de alrededor parecen mucho mayores. Los mastines me dejaron pasar sin inmutarse, que bien! En la laguna empezaba un gran movimiento de caballos, que por ellos mismos, emprendían la subida por las empinadas laderas de encima, cuesta arriba, muy cuesta arriba... Allí no había nadie, se lo organizaban por ellos mismos...
Alguno se cruzó conmigo, muy tímido : tuve que arrimarme para que se atreviese a pasar.
Abajo, descansé junto a la fuente del cementerio. Unos señores turistas empezaban a subir por la pista y me preguntaron "como es de duro para subir a la laguna". Les dije que bastante, y que hacía ya demasiado calor...; la verdad es que no me daban aspecto de estar en gran forma y traté de desanimarles para que no lo pasasen mal, hay que decirlo... Se lo pensaron, pero siguieron adelante, pasando de mis consejos; la culpa era del señor, a la señora la tenía ya convencida totalmente. Estupendo.
Al cabo de un rato pasaba un todoterreno con los caballos de la cuadra de Sobia, atados, detrás, en fila india: muy bonitos. Alguno con manchas como esos caballos de las películas de apaches.
Tras descansar un muy buen rato, regresé a San Martín tras un buen rato de deporte.
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