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Ruta de Oubachu

PARQUE NATURAL DE LAS FUENTES DEL NARCEA DEGAÑA E IBIAS

Oballo/Oubachu es una parroquia del concejo asturiano de Cangas del Narcea, antiguamente perteneciente a la parroquia de Vega de Rengós. Está dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Es un lugar idílico de montaña, pegado a la Reserva Natural Integral de Muniellos, que es el robledal albar mejor conservado de Europa.

Centro de Interpretación de Muniellos

Justamente me acerqué allí un día de principios de primavera para realizar la "ruta de Oubachu". Se aparca junto al Centro de Interpretación de Muniellos (837 m), un edificio que, estéticamente, a mi, personalmente me gusta. Allí hay sitio para bastantes vehículos; no había nadie, por el día que era, yo sabía que esa ruta la iba a hacer en solitario. Así fue.

Puedes, si está abierto, entrar a conocer algo más de este lugar, o bien, como hice yo, directamente ir al mirador; se toma el caminito que va por la izquierda, el de la vallita de madera, que está en la ladera de un bonito melojar, el cual estaba en ese bonito punto de los primeros inicios de primavera : troncos y ramas casi blancos por los líquenes epífitos, pero aún lejos de empezar a tener hojas. Hacía frío y había una niebla cerrada, que cubría medio valle.

Fácilmente se llega al mirador, que como podrás ver en el video de abajo del todo, es un pequeño recinto cerrado de madera acristalado, donde puedes sentarte y que tiene de frente Lo más bonito de Muniellos : el verde del fondo del valle por donde va el río Tablizas/Muniellos y rodeado del poderoso bosque entre vallecitos, hasta el final de la vista; en ese momento aún estaba con niebla en los altos (foto superior), aún nevados (de eso me enteré cuando se marchó la niebla horas después).

Muniellos

Se regresa al centro de interpretación por el caminito idéntico al primero, que va por el otro lado; hay unas bonitas vistas hacia el puerto del Connio. El brezo empieza a ponerse rosáceo y los verdes pinos albares destacan mucho todavía entre el resto del bosque, el robledal albar, que aún no tiene hojas.

De vuelta al aparcamiento, enfrente hay un camino que sube cuesta, junto a un panel : ese es. Ahí empieza el paseo, que tiene unos 7 kilómetros de ruta circular, con unos 300 metros de desnivel positivo acumulado.

Como ves en la foto, hay unos panelitos donde hay explicaciones relativas a los osos pardos, que aquí campan a sus anchas, como comprobé un rato después.

mirador de la Candanosa

El camino carretero va subiendo con fuerza entre un melojar, entre helechos naranja, aún asolados por el frío...

Verás en las fotos del video, que los rebollos tenían hojas secas en el árbol (al contrario de lo que parecería ser en primavera); y eso es así porque son árboles marcescentes, lo que significa que mantienen sus hojas secas durante el invierno y estas no caen hasta que los nuevos brotes de primavera empujan a las hojas viejas, un proceso que ocurre con el aumento de las temperaturas en primavera... En cambio, el roble albar (tipo de roble distinto al rebollo), que es el de Muniellos, no lo es, es caducifolio, y por eso estaban todavía despoblados de hojas : ni secas, ni verdes. Por eso, ese aspecto todavía a finales de marzo, en ese lugar. Me lo contó una vez un señor, y nunca lo olvidé.

Enseguida nos plantamos en el mirador de la Candanosa, que nos daba la vista tan bonita de la foto : una de mis favoritas, por lo que sea.

La verdad es que ir por allí en solitario, y con aquella niebla, daba un pelín de cosa; eso me estaba diciendo el instinto, que razón tenía...

Gran parte de este primer tramo es en abierto y se ve perfectamente Muniellos y el puerto del Connio, que une este concejo de Cangas del Narcea con el vecino de Ibias.

ermita de Oballo

A los 700 metros se llega a la ermita de Oballo (996 m), que es una mini capillita, que todo de pequeño lo tiene de grande por el lugar. Está casi escondida dentro de un precioso bosque y rebosa de paz. Alrededor hay bancos de madera, para disfrutar de esa paz.

Desde allí se baja hasta la pista, la cual presenta 2 ramales : recto y hacia arriba el nuestro y el de la izquierda, que baja hacia La Veiga l Tachu, aldea que está en el fondo del valle del río Cabreiro.

Pista la de ahora circulable, que sigue rodeada por una preciosa arboleda, pero ya con vistas hacia el propio Oubachu y también sobre pequeñas aldeas de los valles adyacentes. La sierra de Caniellas debería estar en esa vista, si no fuese por la niebla. Más tarde la veríamos.

Nos vamos dirigiendo hacia el collado, que está justo entre la sierra de Oballo (la de nuestra ladera) y la sierra de Peña Ventana.

Llegamos a un punto, que se nos da la opción de ir hacia el valle de Cabreiro, hacia Colladiego (1023 m) -el collado al que me refería-, que es el que yo tomé, para hacer alguna foto rápida de esa zona.

valle del Cabreiro

Al inicio había una sendita a la izquierda, tapizada de verde, que no me resistí a tomar un par de cientos de metros y luego regresar al collado. Enseguida vi rastros de animales.

El camino se va adentrando en un lugar distinto a lo anterior...; a la izquierda, cortada media vista por las nubes bajas, aparece el maravilloso valle del río Cabreiro : agreste, rocoso, con un terreno duro, boscoso y sin un metro llano..., imposible casi para la vida humana. Y lo extraordinario es que hay aldeas en el fondo de estas laderas (!)...

El camino estaba tapizado de verde y las laderas eran rojizas con varios tipos de rojo y verdes, con varios tipos de verde, eran grisáceas y oscuras por las peñas... Una preciosidad; preciosidad fantasmagórica por el día que había...

Tomé varias fotos, con tranquilidad, porque estaba embelesado y me sobraba el tiempo. Seguí andando, que era andar directamente hacia la niebla, que estaba al fondo tomándolo ya todo, mi propio camino incluido.

Y justo en ese momento (!), cuando dudaba si andar más o no, oí un gruñido potente y retumbante, que me era muy muy familiar : una vez desde casa, en lo alto de la montaña vecina, de madrugada se oía ladrar como locos, pero como locos, a los martines y justo después se oía un gruñido...; gruñido tranquilo pero muy poderoso. Gruñido y pausa, gruñido y pausa... Muy característico.

Era idéntico. Y yo sabía que era un oso pardo. Venía justo de la niebla del fondo, a unos 70 u 80 metros.

Así que, me di la vuelta y regresé al camino de la ruta de Oubachu.

Claro que no fue 100% seguro que fuese oso, porque no vi al animal, y eso que me iba girando de vez en cuando ese ratito en aquella recta interminable, pero no, no salía...

Gruñó 2 o 3 veces más y ya está. No fue el 100%, como dije, pero si el 99%, porque yo ya conocía como suena, tanto un oso enfadado, como un lobo enfadado, y no podía ser más que el uno o el otro. Y ese era de oso; si lo has oído 1 vez, ya no se te olvida como es.

Me río ahora, porque aún me puse el trípode para hacerme la auto foto de ir andando (una de las de arriba), justo cuando acabaron los gruñidos. Allí, tranquilamente calibrando el trípode, a 100 metros del animal, que igual se fue o igual estaba aún por allí. Tremenda inconsciencia la de ese momento... :)

De vuelta al camino, todo contento de la gran suerte, que suelo tener, se sale a la collada con vistas de frente de Oubachu, hasta donde debemos ir bajando. Había en esa zona un poco menos de niebla.

Se va cruzando la maravillosa braña de Colladiego, donde había unos bonitos caballos marrones (vecinos de aquel oso, imagínate), de esos que parecen de los sioux, y también alguna cabaña preciosa con el tejado oscuro de pizarra. Allí arriba había un bosque mixto, cada vez más variado a medida que bajábamos. En el entorno de Oubachu, de hecho, abundan por ejemplo los castaños, los cuales aún no los había visto.

Hacia el noroeste se oye una cascada, que saqué con el zoom : la cascada del reguero Ferbienza.

Oubachu Cangas del Narcea

Y poco a poco, por un mullido camino de suelo verde, se llega a Oubachu, donde gente no vi, pero si había muchísimos animales : un gran rebaño de ovejas, con muchas ovejitas recién llegadas al mundo..., algún caballo pintado...; estilo sioux también, pero este estaba más flaco que los de arriba.

A la entrada del pueblo hay una fuente abrevadero, que traía una buenísima agua.

Cuando llegué al pueblo, ya me quedé tranquilo, en el sentido de tener algún susto más con fauna salvaje, porque te da sensación de estar en la civilización, cosa que es falsa de toda falsedad, porque como he ido comprobando con los años, un bicho de esos te puede salir en el monte más aislado o a 100 metros de un pueblo, en cualquier camino o carretera, a plena luz del día.

Oubachu (886 m) tiene casas más actualizadas, junto con antiguas casas y cuadras, y hórreos de madera y techo negro; eso si, siempre los techos negros de pizarra (lousados). Su iglesia es la de Santa María.

Es, literalmente, un lugar con pastos, en medio de grandes bosques.

Se sale del pueblo y se va bajando por la pista hormigonada hasta una fuente abrevadero y una especie de carpa, junto al reguero de la Beiciecha. Allí está la carretera, que seguimos hasta el desvío del panel "Centro de Interpretación de Muniellos".

Muniellos

Por esta nueva carretera, que está encima de la anterior, la cual queda cada vez más abajo, se va cómodamente hacia al aparcamiento. Hay un banco curioso e irresistible, que tiene unas vistas preciosas de parte del recorrido.

La niebla había escampado, finalmente, y pude ver las cimas nevadas, que faltaban para completar las panorámicas del inicio : la sierra de Caniellas, entre Cangas del Narcea y el vecino Degaña, la blanca Candanosa, coronando Muniellos o la más modesta peña Moncó, sobre Moal.

Terminé el día con sol y calor, pareciendo ahora si, un día primaveral. Como había tiempo, me fui de nuevo a la caseta acristalada y cerrada del mirador, donde se estaba de maravilla y justo allí, me comí el bocata. Nadie vino, fui un día totalmente en solitario, sólo con los ruidos puros y salvajes de la naturaleza, y nunca mejor dicho...


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