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Pradera de Ordesa hasta la cascada de la cola de caballo

PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO

ENTORNOS RED NATURA 2000 PIRINEOS

CASCADAS

Yo ya había visitado, unos cuantos lustros atrás, esta preciosa y célebre ruta del Pirineo aragonés : la subida desde la pradera de Ordesa (dentro ya del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido), hasta la cascada de la Cola de Caballo.

Eran unos 19-20 km, con un desnivel positivo de unos 778 m.
Recordaba que aquel día se nos había hecho larga por los kilómetros (y por el mal calzado que trajimos), pero que la subida era muy constante, sin grandes pendientes o sube-bajas repentinos, que es lo que cansa más.

Así que, con la idea de enseñárselo ese día a Zhor, nos plantamos una mañana muy fría de mediados de noviembre, Zhor y yo, a eso de las 09:30, con el convencimiento de encontrar fácilmente aparcamiento en la Pradera de Ordesa (hay allí un parking enorme para cientos de coches, caravanas, furgonetas, etc). Pues oye, que estaba ya casi lleno y costó encontrar sitio, que al final resultó ser al lado de una larguísima caravana blanca, de la que bajó una señora justo cuando salíamos nosotros del coche y, sin más, en Torla-Ordesa..., Huesca..., Aragón (!), empezó a preguntarnos cosas en catalán (?). Todo muy lógico... "No le entiendo señora". Zhor reía porque en realidad ella sabe que yo sé catalán.

pradera de Ordesa

Cuando comienzas a andar, tienes ya enfrente la monumental panorámica esos farallones, riscos tremendos de roca marrón con un espeso arbolado agarrado allí arriba, muy arriba...; panorámica circular, porque en realidad estamos rodeados de esas paredes, y lo estaremos hasta el final... Ese día había un gentío, así que todo el rato parecía que estábamos dentro de un grupo de montaña : ahora era un grupo de montaña andaluz, ahora era japonés (que silenciosos y educados, que maravilla), ahora era catalán (no de la señora, eran otros)..., y así fue todo el rato, según cogíamos a unos o nos pillaba los de atrás... A mi eso de tanta gente en esos sitios no me gusta mucho.

Enseguida se pasa por una Virgen del Pilar sobre un palo de madera creo recordar, dentro de una urnita de cristal, y tienes ya el ruido del río Arazas, que es el responsable de todo ésto, justo al lado.

Era el final del otoño, así que quedaban ya pocas hayas con ese colorido amarillento o anaranjado. En cambio, por el día que hacía tan bueno sin nubes, el río estaba muy bonito : un azul precioso.

río Arazas Ordesa

El camino sube suavemente junto al río, pasando algún puentecito de piedra por el que otros ruidosos regueros desembocan en el Arazas. Se divisan del otro lado, entre los árboles, alguna de las cascadas (más adelante encontraremos muchas más); la caja del camino de tierra es ancha, y ya no tendrá pérdida alguna hasta el final. Vamos siempre subiendo por aquel oscuro y sombrío camino, en un muy frío ambiente, con buenas vistas hacia atrás : montañas entre el sol y las sombras.

Llegamos a la zona de las cascadas, encajadas entre rocas, y con árboles en posiciones imposibles..., que avisan de su presencia, con su estruendo desde muchos metros atrás : son las de Arripas, La Cueva, El Estrecho... Llevaban en esa época de lluvias, mucha agua. Hay opciones de desviarse un poco para verlas mejor, de más cerca. Son preciosas, en el video las tienes todas ellas, me esmeré en que saliesen bien, incluso esperando el momento en el que no pasase nadie, con aquello de "Paqui mira que bonito!!!".

hayedo Ordesa

Se comienza en seguida a remontar, curveando por el ancho camino, el bonito hayedo, que estaba ya en estado invernal: con los grises troncos y las grises ramas, pelados... Muy distinto al hayedo que recordaba de años atrás, el cual atravesamos en un mes de octubre, en plena eclosión del otoño. Bonito sin embargo, ahora también : las grandes rocas graníticas estaban llenas de un musgo de un verde vivísimo, que rodeaba también muchos de los troncos, sobretodo los más grandes y enrevesados.

Pasamos luego por un coqueto y cuadrado refugio de madera (sin puerta), y luego, tras salir del hayedo, se entra en un colosal estrechamiento, muy bonito, con una barandilla a la derecha sobre el río, que está ya allí abajo, con grandes paredes rocosas a nuestra izquierda y con las murallas del valle a la derecha, que llegan imponentes, y siempre muy por encima de nuestra posición, hasta el final del paisaje, que se ve lejos... Lejos...

gradas de Soaso Ordesa

Se sale de nuevo al río en un tramito que a mi me parecía estar como en un río de Alaska o algo así, y el camino empieza a entrar poco a poco en las llamadas gradas de Soaso : una serie de amplias y perfectas cascadas escalonadas, las cuales recorremos por un bonito y zigzageante camino de piedra. Hay una en especial que creo está justo antes, muy bonita por el colorido y la luz tan buena que teníamos.

gradas de Soaso

Desde allí, en seguida tomamos mucha altura, siguiendo un camino de piedra, protegido de la caída, también por un empedrado, de modo que las cascadas quedarán tan abajo que en un ratito ni se oirán; estamos llegando a lo que es el circo de Soaso, el cual, aparece de repente, tras unos árboles, tal cual la foto inferior.

circo de Soaso

Al fondo, destacan 2 cimas, ambas de más de 3000 m de altura : el Monte Perdido (que forma parte del nombre del Parque Nacional) y el Cilindro de Marboré. Precioso, impactante... Es un circo perfecto, de manual, y era esperable, ya que hace horas que estamos andando junto a paredes enormes, que cuando se cerrasen arriba, o sea, aquí mismo, debían de formar exactamente ésto : un circo premium. Recuerdo que en ese momento caminábamos junto a unos sudamericanos que bromeaban con lo pequeñitas que les parecían estas 2 cimas comparadas con el Huascarán de su país (luego bromearon con la cascada : "no hay parte de atrás de la cascada, eso es todo?"). Al llegar a casa, lo recordé y busqué en ese buscador que empieza con "g" : "cuando mide el Huascarán". Me salió : 6768 m. O sea, más del doble que estas 2... Bueno..., bien...; me quedó el consuelo de que yo mido 189 y ellos no pasaban del 160. Así que... : empate!!! :)

En esta zona, desde esta enorme explanada verde, contemplamos como una enorme cascada se precipitaba, alargadísima, desde el lateral izquierdo, justo tras el refugio de Soaso (una cabañita igual que la anterior)... Justo por nuestro centro discurre ya muy tranquilo el cristalino río Arazas, que no sabe aún la que le espera... Al fondo, no se ve nada, pero se intuye que, adonde va el reguero de gente, ahí es!

Así, que en seguida llegamos a la cascada.
Llena de gente, que se suele sentar, en muchos casos, justo donde los demás tratan de hacer la foto o el video. Los japoneses no, ellos se sentaron lejos, apartados, silenciosos, respetuosos, no molestaban a nadie. Tan pequeñitos, todos con súper cámaras. Se cruzaban también muchos, que en este caso cruzaban el puente que hay justo frente a la cascada y que te lleva hacia arriba, al refugio de Góriz y hacia la derecha : la senda de los cazadores.

Opté por encaramarme hasta las rocas que están justo en medio del río y desde allí, ayudado por el estruendo de la cascada disimulé en los vídeos todo el guirigay turístico (menos los japoneses, esos no hacían ruido, pero tampoco se atrevieron a encaramarse donde yo, así que sacaron con seguridad videos "contaminados". Nadie es perfecto).

cascada de la cola de Caballo

El regreso es desandando el camino, y si, como la primera vez se hizo un poquito largo. Habíamos previsto estar a las 16:00 en el parking y a las 16:00 estábamos entrando en el mismo, como unos relojes suizos. Ni los trenes de Oscar Puente son tan precisos (broma, perdón, perdón..., no pude resistirme, no me lo tengáis en cuenta).


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