Aquel soleado día de verano, nos acercamos Zhor y yo hasta el concejo del occidente astur Cangas del Narcea, para realizar un corto paseo hasta la cascada de Aguas Blancas (Aguablanca en algunos mapas). El paseo ida y vuelta es de unos muy llevaderos 3 kilómetros y alrededor de 188 metros de desnivel positivo.
Tras un largo recorrido, nos plantamos a medio día en Ventanueva (barrio de Posada de Rengos), que está en la carretera AS-15, que sube desde Cangas del Narcea, capital del concejo. Allí hay un muy antiguo bar tienda, en el que recuerdo haber parado unas cuantas veces en el pasado.
La Venta / Ventanueva es una encrucijada importante, porque justo allí está el desvío que nos conduciría hacia el puerto del Connio, o lo que es lo mismo también : hacia la Reserva Integral de Muniellos, el espacio natural más protegido de todo Asturias.
Tanto es así, que justamente, el río Muniellos se une al Narcea en el propio Ventanueva.
Cruzamos el puente sobre el propio Muniellos y luego el que hay sobre el Narcea al otro lado de la carretera... y subimos hacia el centro de Posada de Rengos, el cual vamos atravesando, siempre por esta calle más grande; una chica pasó a caballo a un buen ritmo, algunas casas son antiguas de piedra y tienen tejado de pizarra, junto a hórreos, pero la mayoría son más grandes y actuales, de varias plantas... Bastantes tienen flores y estatuillas en la entrada (que llamaron la atención de Zhor : urogallos de piedra, águilas de piedra...). Muy coqueto. Hay varios tejados muy curiosos, con mezclas de tejas. Hay un lavadero junto al río y lo que parece un antiguo molino.
Tras las primeras casas hay un tramito que carretera, que nos sube al barrio superior.
Allí le pregunté a un paisano que pasaba, sobre la cascada y me dijo que "se veía desde la carretera, que no hacía falta subir por ahí". Me imaginé que la cascada tenía 2 tramos o caídas distintas, porque adonde íbamos yo sabía que es un rincón muy escondido, de tal modo que sería imposible verlo desde abajo. Y sin más continuamos : yo sabiendo que iba bien y el paisano pensando que perdíamos el tiempo.
A la derecha, cerca del pueblo, tenemos una gran zona de huertas y tras las mismas muchos prados. Y hacia el sur vemos perfectamente Vega de Rengos, rodeado de verdísimos castañares.
Seguimos ascendiendo, y lo será así hasta el mirador, pasando junto a una finca donde había un señor con un caballo, que parecía el mismo caballo con el que galopaba aquella chica.
Tenemos a la izquierda la pelada sierra Peña Ventana. Al poco de subir, hacia atrás vemos ya las panorámicas de la zona de Muniellos, cuyas cimas que le envuelven asoman tímidamente. Hay una de ellas que se llama Peña Cabrón, nada menos. Estamos rodeados de castaños, bosques de ribera, luego serán robles, alguna haya.
Hay bastantes moras, de las que Zhor da buena cuenta.
El camino es pedregoso, con mucha hierba, pero fácil de andar, empinado, pero será bastante breve la subida, ya que la ruta es muy corta. La zona de fincas tiene vallitas de madera, con flores de todos los colores. Más arriba, mejor vamos viendo con el zoom, los detalles sobre Muniellos... Aparece del otro lado, a la izquierda, muy al fondo, la aldea muy blanca de Larna, colgada de la ladera.
La verdad es que hacía bastante calor, estaba siendo un verano caluroso y seco. Así que, yo no tenía grandes esperanzas de ver una gran cantidad de agua, pero bueno, ese día sólo podíamos hacer un corto paseo, ya que la idea luego era la de ir más tarde a buscar osos desde algún mirador de la zona.
Se ve también perfectamente el puerto del Rañadoiro, el cual fue sustituido por un túnel, dejando libre toda esta zona de montaña, que guarda una importante fauna.
Se llega a un cruce de caminos : a la derecha se seguiría hacia la ermita de San Luis del Monte. El de la izquierda es el que debemos seguir. Enseguida llegamos a un estrecho y enmarañado mirador, con una vallita de madera, desde el cual se ven las mismas vistas, un poco mayores, que llevamos viendo en la subida. A su izquierda hay una sendita, la cual hay que encontrar entre la citada maraña, que a Adri le llegaba hasta la cabeza.
Entramos ahora en un paisaje muy distinto, más cerrado, muy bonito, en el vallecito del reguero Ruicueva.
Ahora el paseíto es totalmente sombrío, en llano; en seguida estamos junto al arroyito.
A la derecha hay un gran muro de roca y a la izquierda, prados, frondosos árboles y el reguero. Justamente este reguero, que hay que pasar una vez por piedras, continúa en caída en cascada en la zona de la carretera, tal como nos contaba el señor, mientras que un desvío de obra llevaba el resto del agua hacia Posada de Rengos.
Subiendo el reguerito (nace un poco más arriba en la Serra del Pando), que va haciendo pequeños y sonoros saltitos de agua, llegamos a la zona de La Granda : zona amplia, abierta y final de camino: sin continuación. Como llegar a un gran prado con bosques.
El muro de piedra, pared principal de enfrente es ahora más rojizo, grande, con helechos y musgos (y todo tipo de verde)..., y por su izquierda cae un pequeño caudal de agua en un montón de hilillos... Bueno, con lo seco del verano tenía que ser así... Lógicamente hay fotos y videos en internet con un chorro tremendo de agua.
Pero bueno, el sitio es precioso y allí sólo se escucha el sonido de la cascadita y nada más. Nada más.
El agua cae sobre piedras y ramas secas, lo que acentúa el sonido. Hay un gran charco frente a la cascada, con algún tronco dentro. En todo el prado de alrededor estuvimos pisando agua; está semi inundado.
Y alrededor de la cascada es todo un tupido robledal, con grandes ejemplares, que están justo por encima de los prados. Todo en forma circular.
Lugar idílico en si mismo, y más con la cascada, haya mucha o poca agua.
Estuvimos un rato allí y regresamos tranquilamente, con tiempo para comer por la zona.
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