Guardo a modo de diario, como se grabó este video, cuyo link está abajo del todo.
Hacía ya unas semanas, en una zona muy cercana a San Martín de Teverga, Asturias, España, en una localización que la sabemos los que estábamos por la zona en estos asuntos de buscar fauna, se divisaba con facilidad a una osa con 2 oseznos. Era un mes de julio.
Había estado una tarde justo allí con Zhor y en ese día, caluroso, les esperamos hasta muy tarde, buscando y buscando con los prismáticos, rebuscando toda la montaña una y otra vez..., y no se vio nada... Nos fuimos nosotros, aunque aún se quedaron varias personas; y al día siguiente, una de esas personas más pacientes que se habían quedado con más ganas de seguir buscando, nos contaron que "es una lástima porque 5 minutos después de iros salieron y justo delante de nosotros"... El tema era que, esos 3 osos se veían muy arriba, en zonas de rocas y árboles, y sólo 5 minutos después de irnos nosotros, salieron como si nada, justo unos cientos de metros enfrente (no creo que llegue ni a 150 m)...
Que decepción... Que oportunidad perdida...
Luego ya, en pocos días, corrió la voz de que "han desaparecido, habrán ido a otros lugares a por comida, ya no están". Voces bastante autorizadas también confirmaban que "ya no están".
Así que, pasabas por allí y ya no había nadie esperando grabarlos.
Como soy testarudo, me acerqué por ahí un día... Y otro día... Y otro día... A veces muy pronto por la mañana... Otras casi al atardecer... Y nada... Nada de nada.
Un día, volviendo de la ciudad de hacer cosas, sólo en el coche, pasaba cerca de esa misma zona (que ya había incluso medio olvidado; allí ya no iba nadie, ni los expertos más agudos en el tema)... Era un día horroroso : con gordas gotas de lluvia, medio horizontales por viento fuerte, muy fresco... Todo volaba : hojas, ramitas... Fatal. Un día malísimo para ser verano, de esos meterte en un sitio y no salir a la calle. Pero el tema es que tenía necesidad urgente de parar (parada técnica de esas que se hacen cuando no te aguantas más tus necesidades). Y bueno, se me ocurre de repente : "voy a parar en la zona donde había antes los 3 osos, porque allí aparcaré fácil, es ancho, no pasa nadie, y podré hacer mi necesidad primaria sin problemas".
Bajo y nada más bajar oigo un ruido de piedras, justo enfrente! No se veía nada a primera vista y raudo, cojo los prismáticos y nada más enfocar al azar, justo acierto en un osito pequeño oscuro, que corría, resbalaba, se paraba, volvía a correr, por el pedregal... (a 100 y poco metros de mi, pero del otro lado, técnicamente estábamos alejados a efectos de llegar yo hasta donde estaba él o viceversa).
Bueno, bingo! Bingo!
Inmediatamente saco todo el material para grabarlo, el trípode se balanceaba por la ventisca..., allí mojado, llovía más..., abriendo rápido el paraguas con una mano, el telescopio en la otra, el móvil acoplándolo... Con 3 o 4 manos, lo monté todo y enfoqué hasta grabar como se pudo... : se veía a simple vista la pareja de esbardos... Estaban en medio de las piedras claras y estaban muy a la vista.
Y empezando a pensar: dónde está la madre? : aparece enfrente. Grande, era grande, con una especie de antifaces. Todo muy rápido. Por mi posición y el escándalo del viento, contra los árboles, no me habían visto seguro. De hecho la madre no me miraba en ningún momento.
Andaban y comían los 3, los oseznos imitando a la madre en algunos gestos. Y de repente, la madre me mira. Se puso nerviosa y deshizo todo rápidamente: bajó hacia abajo a media carrera, mientras iba mirando, y se acabaron escondiendo entre árboles, en un lugar ya imposible para mi.
Sin darme cuenta, la escena que me había perdido aquel día, se había reproducido exactamente igual en ese momento. La gente volvió a la zona, pero ya nadie les vio más : esa fue por lo visto la última. Esta vez si habían cambiado de zona.
Después me enteré de que esa osa tuvo 3 esbardos y que había perdido 1 : se despeñó, aunque resultando ileso.
De tal modo, que quedó muy alejado de la madre con los otros 2 (estos que grabé ese día), que eran tan pequeños, que la madre no podía bajar a por el despeñado, dejando a los otros 2 arriba solos. Ni tampoco podía darse el bajar ella con los otros 2 a por el tercero, porque su movilidad en terrenos tan escarpados como esos, lo hacían del todo imposible. Así que, por lo visto los guardas rescataron al esbardo despeñado, lo tuvieron en un recinto un tiempo, y luego trataron de reintroducirlo allí mismo para que volviese con la madre y hermanos. No pudo ser; entre que la madre no bajaba al ver gente, y el otro no podía subir, ni tampoco ningún guarda podía acercar demasiado al osezno..., no salió la cosa. No conozco muy bien como siguió la jugada.
VIDEO