La Rebollada es un pueblo y parroquia de Somiedo, situada en el valle del río Pigüeña, a 872 m, frente al propio pueblo de Pigüeña, que está del otro lado del valle.
Es un pueblito encantador, con buenos ejemplos de arquitectura tradicional asturiana : con casas rústicas, muchos hórreos y paneras...
Muy pindio / siempre en cuesta, y de hecho, nada más aparcar justo a la entrada (852 m; hay lugar para varios coches), toca subir hasta la parte alta del mismo (888 m).
La ermita, junto a la que pasaremos, es la de San Antonio. Había varios gansos ruidosos, en la última de las casas, y alguna gallina deambulando tranquilamente por el medio. También un perrito blanco y negro, que decidió acompañarme todo el recorrido; no es la primera vez que un perrito (o perrazo) de uno de estos pueblos se acopla y se hace la ruta con el senderista, que pasaba por allí.
Al final del pueblo, parte una amplia pista, en subida muy constante, que irá rodeando, a nuestra derecha, la ladera rocosa de la peña La Granda. A la izquierda, quedará la profunda caída hacia el arroyo de Cormichán, que de tan abajo ni vemos, con agrestes montañas enfrente, colonizadas completamente por bosques mixtos; el skyline lo componen cimas como las de pico Castiechu, pico Piensu, alto Ferreirúa (mismo nombre que la cima tevergana). Realmente bonito este tramo.
Detrás de esta sierra está, nada menos que, entre otras muchísimas cosas, la espléndida braña Xunqueras, ya en el Parque Natural de Fuentes del Narcea Degaña e Ibias. Recuerda que nosotros caminamos de momento por el Parque Natural de Somiedo. A nuestra izquierda muchas manchas verdes de praderías : La Solana y Braña El Brañuetu.
Detrás nuestro, y sobre el valle de Pigüeña sobresale la peña Redonda y la peña Blanca, que en su día subí también.
Se llega en 1.7 kilómetros a las Brañas el Tornu (1065 m); tras las última cabañas hay un bonito hayedo, abedular. Aparece un nuevo y amplio camino, entre muretes, que va claramente al oeste; nosotros seguimos rectos por el nuestro.
Atravesamos estas zonas de prados y cabañas, y de repente bajamos hacia el reguerito de las Ollas, que cruzaremos de un saltito, para emprender inmediatamente la subida, por un precioso camino, y de nuevo cuesta arriba, siguiendo el curso del arroyo Los Arcos (que se unió al Ollas un poco más abajo).
Recuerdo que era primeros de abril y la primavera estaba justo empezando, así que los robles, hayas, los avellanos... estaban todavía desnudos; eso si, están llenos los primeros de esos líquenes fruticulosos blanco verdosos tan bonitos (yo leí que se llaman epifitos).
Se pasa por la zona de Los Cadavales, entre muretes de piedra, donde hay una cabaña de lo más ideal y 2 bonitos caballos, que se nos quedan mirando. Yo creo que por allí ni pasó, ni pasaría nadie más en todo el día y estaban sorprendidos de ver a un humano con un perro de prestado.
Caminamos ya muy juntitos al cristalino arroyo, que baja con una buena agua, formando a veces pequeñas cascaditas, a la sombra de grandes árboles; llegaremos a ver su nacimiento un poquito más arriba.
El vallecito se va estrechando más y más y llegamos a una zona de escobas, brezos y tojos, que nos envuelven, para desaparecer y acabar saliendo a un prado : collado del Muñón, a 1360 metros.
Este collado está en el límite entre los 2 Parques Naturales mencionados anteriormente, en el punto medio entre los picos Palastru y el Colmenosu.
De hecho, caminaremos ahora un tramo íntegramente dentro del concejo de Cangas del Narcea (alrededor de 1 kilómetro).
Las vistas hacia el sur, al fondo del skyline, corresponden a las nevadas cimas de Cogollo Cebolleu, Cornón, Cabril, etc., en cuya zona parece ser estar lloviendo por las rayas paralelas que bajan de las nubes.
Delante nuestro, está ya la silueta de la Patana (también conocida como Ecuréu), que es la mayor cima del concejo de Tineo, que en breve tocaremos/rozaremos (porque se camina justo por el límite Somiedo-Tineo, justo los últimos 800 metros del paseo).
Aquí, en el collado, no tenía muy claro donde ir, porque un camino baja hacia la izquierda hacia los prados inferiores (brañas de los Cadavales), perdiendo altura... ; sucedió que el perrito se puso a cruzar sin dudar nuestra misma ladera siguiendo a la altura a la que estábamos (me miraba para que le siguiese), dirigiéndose recto al pequeño hayedo del fondo. Le seguí, claro, y si : por una sendita muy pisada y diminuta, se atravesaba ese bonito arbolado, para llegar justo a la pradera, que está ante la pista terrera, que sube hacia la cima : collado Cadavales (1348 m).
Hacia la izquierda se empiezan ya a ver caminos y pistas que bajan hacia las aldeas de Cangas del Narcea (concejo por el que llevamos andando un rato), con nombres tan bonitos como Las Cuadriellas d Ambres, Ridera, Las Defrades...
La Patana está en el sur de la sierra de la Cabra, que continuará inmediatamente en los límites Tineo-Belmonte de Miranda. Como ves, ésto de hoy es una encrucijada total de concejos de montaña.
La buena pista circulable (todoterrenos) hasta la cima se debe a que es una de esas cimas con grandes antenas de comunicaciones, con una estructura grande, una caseta, etc.
Mientras se va subiendo, aparece la figura de la singular Fana de Genestaza, del mismo nombre del pueblo (Genestaza/Xinestaza), que está bajo la misma.
Se llega en seguida a la cima (1529 m), donde había una ventolera tremenda, y además, las vistas que me interesaban : suereste, estaban a contra luz, con lo que bueno, se hizo lo que se pudo.
Debajo, el larguísimo valle del río Pigüeña, a su izquierda el modesto vallecito de Fuentes de Peñas del Alba (Pigüeces). Y claro, todas las cimas del entorno : Vildeu, Prau de Niseiro, peña Blanca, etc.
Al fondo, las cimas de todo el sur de Somiedo, las que lindan con León, tanto en la zona de La Farrapona, Puerto de Somiedo o los límites con La Laciana leonesa...
Un paisaje condicionado por esa época del año : con un viento desapacible, un sol "desapacible", la vegetación justo despertando e incluso el perrito saliendo corriendo de la cima, por el viento semi huracanado. Recuerdo cruzarnos con una parejita que subía, cuando estábamos a medio bajar.
"Bonito perrito, como se llama?"...
La vuelta por el mismo camino de la ida.
En total, son unos 14 kilómetros ida y vuelta, con casi 1000 metros de desnivel positivo acumulado.
Se puede hacer una ruta más sofisticada : desde el collado de los Cadavales, parte un camino al este, que llega al collado de la Cruz, para ir bajando por sendas, caminitos, caminos, entre brañas, pasando incluso por la cascada Queil `Agua... hasta Robléu, que está a 3-4 km de La Rebollada; por lo que el último tramo sería de carretera.
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