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La Prohida lagunas de Chagüeños

PARQUE NATURAL DE LAS FUENTES DEL NARCEA DEGAÑA E IBIAS

En realidad, este paseo lo tenía anotado desde hacía un buen tiempo y al final, me acerqué un día de principios del verano, para realizarlo. Estamos en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

La Prohida/La Pruida es un grupo de casas (creo que ahora deshabitado, pero no estoy seguro de eso), al lado de la carretera del puerto de Cerredo, dentro del maravilloso concejo de Degaña, en el valle del río del mismo nombre.

Degaña es, a grandes rasgos, un concejo alargado, con un valle central con varios pueblos y aldeas, y rodeado de grandes y poderosas sierras boscosas; pero de bosques cerradísimos (parte de ellos afectados por los incendios del 2025). Está a unos 10 kilómetros de la capital del concejo, a 1183 metros de altura. Es un concejo particular, que no se parece en nada a prácticamente ningún otro de Asturias.

En la misma ladera y encima de La Prohida, en esta sierra de Degaña, está la mina de hulla Coto Cortés.

La Prohida Degaña

Enfrente de las casas, del otro lado de la carretera, hay un sitio muy amplio para aparcar y el camino de comienzo está justo al lado, bajando un poco dirección Cerredo. Había ya un coche aparcado, por lo tanto, en esta ruta quizás iba a encontrar a alguien más.

Visualmente, desde el aparcamiento (foto superior), se ven 2 pequeñas y singulares montañitas rocosas, detrás de un corral : justo por el medio pasa nuestro camino. Y luego, se tratará de ir remontando el hayedo, llamado "El bosque mágico de Cerredo", hasta las lagunas. En mi caso, todavía subí un poco más hasta una cimita, que estaba sobre la última laguna. En total caminé unos 11-12 kilómetros ida y vuelta, con 700 metros de desnivel positivo acumulado.

Este primer camino es ancho de tierra, circulable por un todoterreno. Pasamos por alguna finca con caballos, con ovejas...

Coincidimos por un tramo con el GR203 (Gran recorrido "Por donde camina el oso"). Los primeros 3.5 kilómetros son muy llevaderos, con lo que el desnivel se acumula ostensiblemente en los últimos.

desvío la Prohida

Hay una bifurcación evidente (foto superior), junto a un panelito. Claramente vamos a pasar en ese momento entre las 2 montañitas rocosas. El camino ahora es una preciosa alfombra y mullida verde, rodeada de flores de todos los colores... Todo el resto es color verde. A la derecha, el hayedo del Chanetón, que en otoño llega a ser de un rojo anaranjado explosivo.

Llegamos a un bonito mirador con un banco (1238 m), ante una vallita de madera, sobre el arroyo de Regueira. Y encima de todo un cerradísimo bosque : el bosque mágico, que conoceremos de primera mano. Vaya si lo conoceremos... Hasta aquí hemos tenido un paseo de los más "civilizado".

banco mirador del Chanetón

Cuando yo hice el paseo (hace muchos años) no había indicación alguna, pero sé que ahora hay referencias a la cueva de la Fonchada. Según cuenta la leyenda, es un lugar histórico, ya que aquí se refugiaron las tropas musulmanas del asedio del Rey Don Pelayo.

bosques de Degaña

A partir del banquito, inmediatamente entramos por una sendita en una preciosa selva..., con grandes helechos a los lados de la misma y grandes bigotes de líquenes en los árboles (señal de la pureza y buena salud de los bosques).

Vamos caminando entre grandes sombras, y aparte de las piedras que estamos pisando, el resto es todo todo todo de color verde, donde mires, incluyendo encima de la cabeza o también muchas rocas cubiertas totalmente por el musgo. A veces tuve que agacharme. Aparecen esos brezos amarillos, y se ven de vez en cuando cimas que sobresalen muy por encima de la arboleda. Desde la sendita llegamos de nuevo a la traza ancha del GR203, que muy pronto, junto a otro banco (foto anterior; fíjate en esa primera pendiente, pues así será a partir de ahí), debemos de abandonar para entrar en una nueva senda.

Y ahora si que comienza lo bueno..., a pesar de que lo anterior ya lo era mucho!

Senda pindia pindia esta (alrededor del 20% durante 2 kilómetros seguidos), remonta el hayedo sin contemplaciones, a veces en zig zag y a veces ni eso. A veces se pierde un poco el rumbo, porque las hojas o la hierba o ramas caídas, o todo a la vez, cubren todo el suelo... De todos modos, hay de vez en cuando marcas amarillas y blancas, y también hitos; simplemente alguna vez es tomarse la paciencia buscando el siguiente...

En la bajada lo pude seguir mucho mejor.

Este concejo de Degaña es históricamente un concejo de osos pardos y de urogallos. La verdad es que no vi rastro alguno; bastante tenía con el medio sofoco de subir.

hayedo lagunas de Chagüeños

En un momento dado, cruzamos el reguerito, justo antes de la primera de las lagunas (Laguneto), que realmente está imbuida totalmente en la maleza, en un lugar cerradísimo. Es pequeñita, como también lo es la superior. Están rodeadas por paisajes muy distintos.

Seguí caminando, porque el objetivo realmente es la laguna superior; laguna de origen glaciar. Por la parte derecha sigue un camino precioso, con un manto de flores blancas, abrumadoramente bonito, que sigue subiendo, en seguida hasta la laguna superior (1640 m), que está muy abierta y permite ya ver las realmente preciosas laderas rocosas de Changreiro, entre canchales, rocas oscuras, árboles agarrados de esas pendientes... Muy singular y bonita de fotografiar. Me encantan estos colores de esta zona del occidente asturiano, con una geología según leí luego formada por lutitas, capas de carbón, areniscas, conglomerados, materiales productos de morreras glaciares...

laguna superior de Chagüeños

Allí me encontré al que debía ser el señor del coche de abajo, que estaba tumbado en la hierba, con los brazos en cruz..., como derrotadísimo físicamente... Exhausto... La verdad, ya lo puedo decir, porque no creo que esa persona se reconozca nunca en este texto, pero aquella barriga tan imponente debió costarle un trabajo extra el subirla hasta ahí arriba... Levantó la cabeza al oír pasos, me miró y le salió un hilillo de voz... : "hola". "Estás bien?"... "Si..., si"...; el segundo si casi ni se oía. Pero parecía estar bien.

Yo seguí hacia arriba, por la derecha de la laguna, por senda marcada, fácil de ver. Hay muchas vistas, que cada vez están creciendo : hacia la sierra de Caniellas, con la pirámide del Caniellas en primer plano, tras los altos que están sobre Monasterio de Hermo..., las cimas del puerto de Leitariegos..., las minas citadas al principio, con su trenecito minero anaranjado..., llegando hasta Somiedo..., abajo La Prohida muy pequeña (allí estaba mi coche y el de mi partenair de ruta)...

Yo decidí encaramarme sobre una cimita muy coqueta (1778 m), sólo un poquito al este de Peña Mayor; debí subir esta última, luego me arrepentí, porque al final me sobrarían muchas fuerzas.

vistas desde Peña Mayor

Además, esta Peña Mayor está sobre la Braña de la Fontellada, muy abajo, del otro lado, en los valles de la Laciana leonesa. Hubiese podido verlo, pero bueno... Se ve bien sin embargo, desde allí, el Cueto del Oso, ya en Laciana también.

La ventaja de subir más arriba es que ves cosas que te habías perdido, como por ejemplo un corro de piedra, que estaba sobre el caminito último y que no había visto en ese momento. De vez en cuando echaba un vistazo a ese señor, que parecía que ya se había puesto en marcha cuesta abajo... Menos mal...

Había una sierra preciosa de color rojizo, que al llegar a casa localicé como "montes de Bustatán".

La bajada fue por el mismo camino, lo hice con tanta calma, que ya no alcancé a aquel señor; disfrutando de un bosque hermosísimo, que he recordado alguna vez, pocas, cuando pasaba por bosques de similar belleza.


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