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La Focella braña de las Navariegas

PARQUE NATURAL DE LAS UBIÑAS LA MESA

La Focella (1074 m) es una bonita parroquia tevergana, que forma, junto con Páramo y Villa de Sub el llamado Valle del Privilegio.

El nombre "Valle del Privilegio" proviene de un privilegio real otorgado por el rey Bermudo III en el siglo XI (año 1033), el cual eximía a sus habitantes del pago de tributos y les concedía hidalguía de nacimiento por su lealtad y servicios a la corona.

La Focella

Este coqueto pueblín está sobre el valle del río Páramo, encima del propio Páramo (Parmu). Es el típico lugar rústico de montaña, con casas y cuadras de piedra, hórreos y una laguna estacional, al lado, la cual se puede disfrutar en las épocas lluviosas del año.

Llegamos Alfonso y yo, un día de verano del 2021, creo recordar. Aparcamos a la entrada. Como no estábamos seguros de que camino era, preguntamos a un señor, que llevaba un carretillo con mucha agilidad y que nos dio todo tipo de detalles y variantes. Me enteré luego, por casualidad, en un reportaje de televisión, que él era la última persona que vivía allí todo el año (Enrique Florez). También luego me enteré de que falleció en 2023, dos años después...; en la noticia ponía : "Teverga pierde a Enrique Flórez, que nació en Oviedo en 1938. Estudió dos carreras universitarias (Magisterio y Química)".

Bueno, ahí quedó grabado en el video inferior.

osos pardos

Desde el propio pueblo hay unas vistas magníficas a la vecina peña Vigueras, y enfrente a los murallones que hay sobre la Villa de Sub. Precioso lugar en si mismo. Al inicio hay una fuente cantarina. No había laguna: los caballos pastaban en la hierba, que crece en el mismo suelo, que se inundará meses después.

En una finca, al inicio hay un panel : "...Osos pardos, no abandonen el camino...".

Como verás en la foto o en el vídeo inferior, hay unas huellas de oso pardo, en las que se aprecian perfectamente las largas uñazas marcadas en una zona de barro seco; esas fotos las hicimos ese mismo día, en un punto determinado de este mismo paseo.

También vimos, nada más empezar, un venado, que grabé un ratito.

El paseo, en si, tiene unos 10 kilómetros ida y vuelta, con 580 metros de desnivel positivo, que serán en la primera mitad, donde no se para prácticamente de subir, sobretodo a partir del kilómetro y medio, hasta el kilómetro 5 (en ese tramo se concentra casi todo el esfuerzo).

Se parte por un camino terrero, que está a la izquierda de un buen tejo (hay un poste indicativo). Este camino va también a la braña de la Focella y a la cascada del Xiblu, así que, en un momento dado habrá la correspondiente bifurcación.

Se pasa enseguida por una pequeña zona recreativa, con mesas de madera y bancos, así que esa es tu referencia para saber si vas bien o no.

Estamos en este tramo, sobre el vallecito del río Cuevas. El camino es sombrío, precioso, rodeados siempre de una poderosa arboleda; vamos pasando por fincas en inclinadísimas laderas. Zona, al principio, de castaños y avellanos, entre otros muchos. En alguna abertura de la vegetación, puede apreciarse perfectamente, como ves en la foto, adonde hay que subir.

braña las Navariegas

Este es día de atravesar un bosque de esos de verdad... , como se anuncia ya en las vistas previas... Es nada menos que el hayedo de Montegrande, una de las mayores masas boscosas del Principado. Estamos todo el tiempo dentro del Parque Natural de las Ubiñas la Mesa.

Había un buen grupo de turistas con niños, que obviamente iban hacia la cascada.

Camino éste, en un ambiente muy húmedo, a pesar de ser un día caluroso, con los muretes de piedra completamente dominados por los musgos (el "verdín"), mientras que los helechos progresan aquí por donde les apetece...

En el kilómetro y 800 metros (1122 m) está ya el desvío : llano y a la izquierda a la cascada, que es donde se oían las voces ya lejanas de los turistas, y el empinado a la derecha : el nuestro.

subida a las Navariegas

En realidad este paseo lo hacíamos para ver si se podía dormir en las brañas, cosa que hicimos poco después; aquel día inolvidable que oímos aullar lobos.

Se cruza el arroyo Cuevas y enseguida con el zoom se ve un poco la cascada del Xiblu, que oír, ya se oía hacía un rato.

Robles y sobretodo hayas, son las que van apareciendo... También varias cabañas pegadas a los avellanos y junto al empinado caminito.

Empezamos a pasar poco a poco hacia el valle del arroyo Barranco de la Verde.

Es una zona más empinada y despejada, con extraordinarias vistas hacia los bosques, que nos rodean, y al fondo hacia las calizas murallas de la sierra de Sobia y el collado Busbigre, que está sobre Villa de Sub, y situado estratégicamente entre Teverga y Quirós, concejo vecino.

Y delante, al sur, vemos sobretodo el pico el Aguila, que está sobre las propias brañas de las Navariegas.

hayedo de Montegrande

Y ahora si, tras esta pausa de bosque, entramos de lleno en la parte más espectacular..., la del bosque bosque... : hayas jóvenes muy esbeltas, con otras más enormes y muchos troncos caídos, el helecho (felechu) jurásico lo domina ya todo... Los rayos de ese sol, que era fuerte, apenas podía llegar al suelo... Es como cuando ves la película del Renacido : un bosque antiguo, sombrío, misterioso y poderoso, sin más ruidos que los de la naturaleza, pero en este caso uno de Cantábrico.

Alfonso estaba deseando ver un oso, y mira, aparecieron varias huellas muy bien marcadas, en barro seco.

La senda es ideal, y va ascendiendo como va pudiendo, por aquellas empinadas laderas, como son siempre las de los hayedos.

Valle de Carbacedo

Y poco a poco, en esta zona, que sin duda es la más bonita para mi, pero también la más empinada, se sale un momento dado "a la luz" (3.4 km, 1343 m)... : las vistas han mejorado y el camino pasa a ser un empedrado colgado de las laderas, justo encima del llamado Valle de Carbacedo.

Este es un relieve modelado por procesos glaciares y fluviales, sobre cuarcitas y pizarras, y calizas, pero en parte de las cumbres que lo presiden.

Aquí nos pegamos un descansito al solecito. Bonito sitio y más ese día tan bueno, con vistas limpias y sin viento.

Delante al sur (siempre vamos hacia el sur) se adivina ya en entorno más pelado de las brañas, aunque no se ven.

Tras pasar este precioso tramo, donde aparecen los brezos y desde el que se ve aún mejor uno de los saltos más altos de la cascada del Xiblu..., se entra en otra fase de bosque. Hay una portilla de madera, que hay que dejar cerrada, tal cual la encuentras. Ahora oímos el ruido del arroyo, que tras tanta subida, ya hemos alcanzado. Se ve alguna bonita cascada, no fácil de fotografiar bien por la maleza, y la arboleda es ya más variada.

Poco después, en terreno mucho más abierto, se llega a las praderías de la braña de las Navariegas (1571 m, las cabañas de más abajo).

portilla las Navariegas

La braña de las Navariegas está compuesta por oscuras cabañas de buen tamaño semi derruidas y por corros (construcciones redondas, todas de piedra apoyada, con techos de falsa bóveda).

Había ganado en los prados, que estaban en las cabañas de más arriba, los que hay encima de la fuente abrevadero.

Yo subí hasta las cabañas superiores, para tomar fotos y videos. Luego nos sentamos bajo una de las grandes a comer el bocata.

La forma es la de circo glaciar : todo rodeado en semicírculo por altas montañas y cumbreras : pico el Aguila, pico las Navariegas, pico Carbacedín; todos de más de 1800 metros. Detrás de estas últimas cimas está el Camín Real de la Mesa y el concejo vecino de Somiedo.

Es una braña históricamente utilizada por los vecinos de La Focella.

Toponímicamente braña viene del latín "verania" (verano). Designa los pastos altos de montaña a los que se subía el ganado durante los meses estivales.

Navariegas es un adjetivo derivado de "nava", de origen prerromano y que hace referencia a una "tierra llana situada entre montañas" o un "valle sin salida donde se remansan las aguas".

huesos en una cabaña

Localizamos un corro, que estaba más decentemente conservado y que fue en el que nos quedamos un par de noches, días después. En una de las cabañas había una montonera de huesos, que estaban esparcidos por todos lados : suelo, techo de la cabaña... No se que tipo de festín fue ese.

El regreso, desandando la ida, pero esta vez, al ser cuesta abajo, se disfruta más. Hay gente que dice que sufre más bajando (rodillas, etc.). No, no, en mi caso, las cuestas arriba son las que te ponen muy en forma, pero para las fotos, tú dame cuestas abajo, una detrás de otra!...


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