Lana y yo nos acercamos un día extraordinario de primavera hasta Valle de Lago, pueblo y parroquia somedana, al que se sube desde Pola de Somiedo, a través de una preciosa carreterita, con la intención de acercarnos hasta la braña de Murias Llongas (Murias Tchongas).
El nombre proviene del asturiano; las "Murias" son montones de piedras o muros, y "Llongas" significa largas : "paredes largas" o "muros largos".
A la entrada encontramos el coqueto Lago del Valle (no es el famoso, que ese está 6 kilómetros más arriba!). Allí mismo se puede aparcar, pero nosotros lo hacemos pasado los barrios de La Quintana y el del Valle, cruzando las estrechísimas calles, hasta donde hay un espacio abierto amplio, justo antes del barrio de L´Auteiru (que es el último).
El paseo del día tiene unos 11-12 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel positivo de unos 400 metros.
En L´Auteiru (1280 m), que tiene muchas casas actualizadas, con otras más antiguas de piedra, se toma el camino hacia el Lago del Valle.
Es un amplio camino de piedras, que va avanzando, con praderías a la derecha, divididas por muretes de piedra, sobre las cuales hay cerrados bosques..., mientras que a nuestra izquierda, tenemos las marrones laderas pedregosas y peladas de las Peñas de la Villa; detrás de las cuales, como sabrás si conoces nuestros videos, estaría el valle de Bustiechu y los Campos de Gobia. Casi nada...
En la foto inferior puedes ver la cascada del reguero del Furau, bajo las peñas de la Bobia de Fuxaldinas y entre el hayedo.
Es la incipiente primavera, momento en el que cascadas, regueros, arroyos y ríos están en su mejor momento.
El camino avanza suavemente, con grandes vistas al fondo del Albo Occidental y el pico Rubio, montañas de más de 2000 metros, los cuales también ascendí en su día (especialmente interesante la vista hacia todo este valle desde el Albo Occidental).
Los primeros 2.4 kilómetros son muy suaves, hasta llegar a la zona del Curuxéu, donde hay una bifurcación : el camino que llevamos subiría al Lago por la zona de la Pradería del Valle ("sol" en el panel) y el de la derecha sube por la zona del hayedo ("sombra"), el cual estaba bastante pelado, pero ya con los típicos brotes rojizos.
Recuerdo, que en esa zona vimos un zorro bastante grande, experiencia faunística, que nos ha pasado siempre, exactamente la misma, las 3 o 4 veces que subimos por estos caminos : 4 veces, 4 zorros.
Más adelante había un rebeco solitario en la zona del Veneiru, que subía por una ladera.
Pasamos en seguida por la braña del Gabitón, que tiene varios teitos muy bien conservados.
La Pradera va quedando bastante abajo a la izquierda. Por nuestro camino estamos solos, mientras que por el otro, que cruza los pastos por el medio, se ve bastante gente, también algún grupo de turistas a caballo (en Valle de Lago hay alguna empresa que organiza estos paseos).
A nuestra derecha, a medida que avanzamos, aparecen pindias laderas, de las que brota algún torrente que encharca el camino, y con agrestes cimas arriba del todo : es la zona del Pico Canalón, pico Arco, los Esperones..., y detrás las Vegas de Cuevameliz...
En esas fechas, que no siempre es así, caía una bonita cascada con mucha agua, la cual viene justamente de la laguna de Invierno, que está precisamente en el entorno de Los Esperones.
El camino va ladeando esta montaña de Los Esperones, la cual vemos cada vez mejor, ya que hemos salido del bosquecillo (segunda foto superior, tras la cabaña).
Se llega inmediatamente a otra bifurcación : a la derecha vamos hacia las brañas, y el que va recto subiría por cómoda senda hasta la tapia de contención del Lago.
Se llega a la bonita y fotogénica braña Veneiru (1549 m), donde hicimos un descansito en el banquito de madera, que está en el teito.
El camino sigue en ascenso (siempre con una pendiente muy constante desde el primero de los cruces); aparece una nueva cascadita a la derecha, que proviene de la lagunita que hay sobre Murias Llongas. Hay también un grupito de tejos, que conozco que fueron plantados hace unos años; no son los típicos tejos centenarios, en este caso son tejos junior.
Las vistas hacia la izquierda (sierra de Las Mortera) y enfrente (sierra Chagüezos, pico Blanco, pico Cebolleo...), son impresionantes (foto inferior). Bajo las montañas nevadas del fondo está la braña. Promete...
Si observas esa misma foto, verás una línea horizontal a la izquierda a media altura de la misma : es un canal, que toma el agua que viene de esa lagunita que mencioné (situada en el collado Sobre el Agua), y la lleva hasta el Lago del Valle; es una canal que a veces está cubierta y otras veces es abierta. Tenía la información de que una tubería baja también agua desde la zona de la laguna de Invierno hasta este arroyo, junto al que caminamos.
Estas agrestes laderas de Las Morteras forman parte del entorno del circo glaciar del Lago del Valle, junto con las que vimos al principio a lo lejos, y las que hay al sudeste lindando con León : Peña Orniz, Calabazosa, Cuetalbo, etc.
Mientras vamos ascendiendo, mejores son las vistas y, a nuestra izquierda, el arroyo pasa a veces bajo largos túneles de nieve dura.
Yo creo que es justo a principios de primavera, el mejor momento para subir a visitar este lugar en concreto.
Los grandes muros rocosos de las laderas de enfrente van creciendo a cada paso que nos los acerca, hasta que se abre de repente delante de nosotros, cuando terminamos de remontar todo el caminito, la braña de Murias Llongas, en una postal que se asemeja totalmente a un paisaje alpino.
Esta maravilla está situada a los pies de una preciosa ladera pedregosa (que tenía ese día un verde explosivo con grandes manchas blancas de nieve).
Hay un caminito, que parte desde allí y une el concejo de Somiedo con la localidad leonesa de La Cueta (entorno de nacimiento del río Sil, que desde allí llegará al río Miño, en Galicia).
Justamente remontando este camino, que sube por la derecha de la braña, veríamos la laguna mencionada, aparte de pasar a León; por el collado de las Cruces, bajaríamos hasta La Cueta, en la Babia.
La braña está formada por varios corros y teitos (únicamente en Santa María del Puerto no los hay) y también alguna cabaña más actualizada con tejado más moderno, en una zona maravillosa de verdísimos pastizales, atravesada justo por el medio por un cristalino arroyo, que encharcaba varios de los mismos.
El arroyito va curveando hacia abajo, dirección a la Pradera del Valle; la misma dirección que tomamos nosotros un buen rato después, tras comer en ese idílico lugar.
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