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Gillón pico Caniellas

PARQUE NATURAL DE LAS FUENTES DEL NARCEA DEGAÑA E IBIAS

Me acerqué, aquel día de verano, hasta el recóndito y precioso pueblecito de Gillón/Xichón (1059 m), en el concejo asturiano de Cangas del Narcea, con la idea de ascender al pico Caniellas (1921 m).

Aquí estuvo asentada la empresa Antracitas de Gillón S. A. y tuvo hasta 1.150 trabajadores en 1978; 14 cuando cerró en 2005.

Es una zona muy boscosa, con hayedos, robledales, castañares... y también una zona muy osera; hay zonas específicas de estos valles, donde se reúne la gente a tratar de ver osos pardos. De hecho, el reportaje de internet en el que me fijé, para realizar yo esta ruta, esa gente que la había hecho tuvo la suerte de cruzarse con un oso pardo (de tamaño mediano y que fotografiaron corriendo muy espantado), en la misma zona que yo subiría ese mismo día...

pico Caniellas y Gillón

Mientras vamos accediendo por la carreterita, desde bastante lejos, se ve ya la silueta piramidal, verdísima del Caniellas, imponente, al final del valle de Gillón. Esta cima, por su ubicación y altura, es muy visible desde muchas zonas del occidente de Asturias. Justo a la entrada del pueblo, hay un banco, con el pico al fondo, que es la foto icónica de esta ruta.

Estamos en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Aparqué al inicio, frente a las primeras casas, y crucé a pie el pueblo, hasta una casa amarilla, tras la fuente, donde sabía que estaba el camino.

El camino es ancho, y siempre será de subida hasta la cima. Tenemos siempre presente el pico, a la izquierda de la larga sierra de Caniellas. En seguida hay un cruce de caminos : uno será el de ida y el otro el de vuelta; yo elegí el izquierdo, que es el que sube a Brañas Altas.

acceso al camino

El paseo de hoy tiene aproximadamente unos 13 kilómetros de ruta circular, con un desnivel de unos 1000 metros. El día era bastante suave, no habría más de 20 grados, con un cielo bastante limpio, así que era muy ideal para darse una vuelta.

El camino de tierra está bastante despejado; vamos entrando en el mini vallecito del reguero del Caduz, que baja desde las Brañas Altas y desde las brañas de Fonfría (fuente de las Tres Marías). A nuestra derecha hay una preciosa sierrita agreste, con un bosque de abedulares, que forman un bonito relieve visual, solapándose con la que hay detrás, y con el Caniellas de fondo. Hacia atrás, Gillón va haciéndose cada vez más pequeñito (foto inferior).

abedulares frente al pico Caniellas y Gillón

Van apareciendo al fondo, también, y hacia atrás nuestro, otras aldeas de estos valles : Tresmonte, Vidal... Al fondo, sin duda, las laderas posteriores a la Reserva de Muniellos : la zona más protegida de todo el Principado.

Bonitos brezos amarillos van apareciendo a los lados, entre cuesta y cuesta. Siempre cuestas, que será así todo el rato. En unos 5 kilómetros llegamos hasta unas cabañas, con otra nueva elección de caminos : o una a la izquierda, que subiría hacia Fronfría, y el nuestro : seguir recto hacia Brañas Altas, donde estamos justo entrando. Estamos ya a más de 1640 metros de altura. Las cabañas están arregladas y son pequeñas y coquetas, hay vacas, bastantes vacas, pero que bien! : sin mastines. Seguimos hasta unas praderías, que son el corazón de la majada, y desde allí las vistas son ya extraordinarias.

Brañas Altas de Gillón

Se ve perfectamente la agreste y rocosa cara este del Caniellas, con las zonas arboladas en las partes más bajas: melojares, abedulares, una mezcla de frondosas...

El siguiente objetivo es la collada, que se encuentra a la izquierda del montañón, que se alcanzará en poco más de 1 kilómetro, desde donde nos encontramos; continuamos pues el camino, que sigue siendo ancho, teniendo siempre la collada a la vista, porque es terreno despejado de árboles.

De camino pasamos a una senda estrecha, con un piso más irregular, teniendo ya que apartar a veces las escobas con la mano; vamos circundando la ladera, casi en llano, dirección a la base del pico. Se abren las vistas hacia el vallecito del reguero del Rebollaz, que es por donde regresaremos al final del día. Se ve allí abajo...

Cuando llegamos a los prados de la collada Chana (1609 m), tenemos enfrente el pico y a su izquierda, aparece ya el enorme hayedo de Monasterio de Hermo (uno de los mayores de Asturias), con todo su skyline de cimas, que son todas lindantes con el concejo asturiano de Degaña : Chagonacho, Rubio, Bachongo, Valdecampo...

Vamos andando por el prado hasta la base sur de la montaña, y el planteamiento será, cruzarla en diagonal, en ascenso, hasta la zona de rocas de la izquierda: es el único modo de evitar al 100% la zona de cotollas, que puede, según en que parte del año, ser casi imposible de atravesar. Por la cresta, que es hacia donde iremos, habrá más piedras que otra cosa y será más sencillo. Se van encontrando hitos, que yo, un momento dado perdí y me comí un buen trecho luchando contra estos robustos arbustos : yo creo que gasté más energías ahí, que en el resto del día... Bueno, de todos modos, con paciencia, y mientras las vistas hacia todos lados se hacían enormes, llegué a la cima.

hayedo de Monasterio de Hermo

Al norte se ve más allá de la sierra del Acebo, la sierra del Palo, la sierra de Valledor, así como muchísimos de los pueblos y aldeas de la región...
Al noroeste sigue la sierra de Caniellas, con la Chana del Padrón en primer término.
Sur y suroeste lo ocupa sobre todo, el frondosísimo bosque del hayedo, que está en torno de Monasterio de Hermo, y que se alarga varios kilómetros.
Asoman las cimas lindantes con el Valle leonés de Fornela...
Al oeste, las laderas contiguas de Muniellos.
Al este, las montañas de la zona de Leitariegos, y más lejos el Cornón de Somiedo.
Se ven los Fontanes, la Peña Ubiña, entre San Emiliano (León) y Quirós (Asturias).
Gillón se ve precioso: casas claritas y tejaditos oscuros, de pizarra.
La verdad es que el 360 grados de la cima es un espectáculo, como no podía ser de otro modo, por el lugar en el que nos encontramos y el día que me hacía.

camino sobre el reguero del Rebollaz

Tras disfrutar de la cima, descansar y comer, emprendí el regreso : por la cresta hasta la collada anterior. Y desde allí, me asomé para adivinar el camino de regreso (foto superior), y pensar a ver como se bajaba hacia allí. Los Altos del Monterio tenían un color fucsia precioso... No me había dado cuenta en la subida, pero ahora, como los tenía de frente es cuando me percaté.

Me voy despidiendo del río Narcea, que corre por el valle que pasa por Monasterio, que ya no veré más en el día de hoy, tras dejar la collada.

Se va bajando entre prados, ahora caminito, ahora senda, ahora pierdo ambos y voy campo a través... ; pues en ese plan cruzando prados, pero de todos modos, el objetivo final se intuye fácilmente. Hay grupitos de vacas por todos lados, colgadas de las laderas en pequeñitos prados muy inclinados, alguna cabañita, y siempre bajando, cruzando algún bosquecillo (inquietante, porque recordaba el oso que les salió a esa gente), acabas por dar de bruces con un ancho camino de tierra. Me di cuenta de que el camino venía de más arriba, así que algo hice mal, pero ya estaba en el mismo, así que ya me daba exactamente igual.

camino sobre el reguero del Rebollaz

Me he percatado que en las bajadas hago más fotos de florecitas, que en las subidas. Por algo será.

Desde aquí ahora ven muy bien los canchales / pedreros de la sierra de Caniellas, que es sitio para mirar a ver si se mueve algo...

Este descenso hasta aquí ha sido muy brusco, pero ahora el camino será una suave y fácil bajada, sobre el reguero, que nace más o menos, donde di con el mismo...

Así que, rápidamente llegamos a la zona de El Cordal, donde se ven unas cabañas, sobretodo un caserio grande al fondo, en un prado, delante de los bosques. Por allí estaban las minas mencionadas al principio.

La cara norte del Caniellas, que vemos ahora perfectamente, es mucho más rocosa y agreste, que las anteriores.

Vamos perdiendo vistas, a medida que bajamos, y en lugar de decenas de colinitas verdes, con prados y aldeitas, vemos ya sólo las de Gillón, al que llegamos tras fusionarse los 2 caminos del cruce del inicio.

El Caniellas se ve más grande y mucho más boscoso, ya que ahora vemos toda su base, que está dominada por un frondoso bosque mixto.

Cruzamos Gillón, con casitas de piedra, otras con colores claros, algunas ovejas, varios hórreos bien conservados muy bonitos la verdad, muchas flores en las casas, y por último la pequeña iglesia de Santa María con su blanco campanario, que es lo último que se ve antes del coche, arriba, encima de una tapia de piedra.

Gran día de senderismo, no vi fauna, pero bueno, puse la cruz a una ruta pendiente hacia tiempo.



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