Artouste es una estación de esquí del Pirineo Francés, que en los últimos años ha pasado a ser un tren turístico con estación de esquí.
Está situada en la comuna de Laruns, departamento de los Pirineos Atlánticos, dentro del Parque Nacional de los Pirineos Atlánticos.
Está a unos 11-12 kilómetros del Portalet, en la frontera española.
La idea era visitar con Zhor este tren, porque yo ya lo conocía de un verano de hacía muchísimos años.
Aquel era un día de octubre, bastante desapacible, lo cual, en cuanto a frío pasamos bastante, había lluvia..., pero fotográficamente resultó perfecto.
Se aparca junto al Lac de Fabrèges (1254 m), en el precioso valle de le Gave du Brusset; el descenso por el puerto es realmente espectacular, con paisajes pirenaico-alpinos, en su máxima expresión. LLegar a Fabrèges ya vale la pena.
En Fabrèges lo primero que se ve al fondo de las casas es todo un gran mecanismo de un teleférico, y hacia allí hay que ir; las tiendas tienen todas peluches, figuritas y camisetas con marmotas. Hay la foto de las marmotas por todos lados y de hecho es uno de los alicientes del tren (en verano, porque en otra época no las verás).
Link página oficial tren Artouste
Decir, que esta línea férrea fue construida originalmente en 1924 para la Compagnie des Chemins de Fer du Midi (CFM) y la idea era llevar a los trabajadores de la presa de Artouste, cuya construcción llevó 10 años (es una enorme presa de granito)...
Los billetes los compramos allí mismo y costaron alrededor de 30 euros. Yo les hablaba en francés, porque lo hablo bien (lo estudié en el cole y viví unos años en Bélgica), pero la chica francesa me contestaba en español. Y así tuvimos toda la conversación, a ver quien sostenía más su idioma extranjero sin ceder un milímetro.
El teleférico va dando ya grandes vistas hacia atrás al lago, y en muy poco nos pone a 1935 metros, en "la station", donde hay un bar, un mirador (ya no se veía nada por una cerrada niebla), e incluso puedes comer comida caliente. Está bastante bien.
El trenecito turístico, que en verano iba descubierto / descapotado, ahora tenía toldos transparentes pero bastante gruesos, porque llovía y hacía un frío que pelaba. Yo levanté mi toldo lateral de vez en cuando e iba haciendo fotos y videos. Zhor sólo estaba pendiente de si salían marmotas o no; íbamos tapados hasta las cejas, Zhor y yo ya sabemos muy bien de que va esto de las montañas.
Primero se pasa el túnel del Col de la Sagette y luego entramos en un gigantesco valle, que si no hay niebla ves ya, desde el primer momento, sus enormes y preciosas montañas; en nuestra ocasión se veía más bien la parte baja del paisaje (con la niebla formando muy bonitas siluetas, preludio de los que sería horas después) y las cimas estaban tapadas totalmente.
No sería así en la vuelta (fotos inferiores), donde esa niebla, enemiga al principio, fue la mejor aliada nuestra y las panorámicas fueron inigualables, lo mires por donde lo mires, y si no lo crees no tienes más que ver el vídeo inferior.
El viaje dura unos 45-50 minutos y vamos remontando el valle de Soussouséou (así se llama el arroyo), paralelamente y colgados literalmente de las laderas, a un ritmo bastante bueno...
Encontramos en seguida unas cabañas y almacenes pastoriles, a la izquierda, al lado de un laguito (mere de Séous). Allí paró el tren y se bajó un paisano, que iba con una de esas gorras que llevan los pastores del pirineo francés. Le esperaba un señor con land rover, para bajar hacia esas grandes cabañas. Yo leí que es posible visitarlas en plan turístico y te enseñan como hacen el queso, etc.
Abajo del todo, muy muy abajo (ésto no es algo para gente con vértigo), quedaban los verdes llanos de Soussouséou, rodeados por laderas con cascadas de todo tipo; enormes laderas rocosas, pero con árboles y bosques por todos lados.
En nuestro vagón éramos 4 gatos, pero el de delante estaba a medio llenar. Justamente para poder ir levantando el toldito, estábamos en los primeros asientos.
Esta zona es la más alta, como puedes ver en la foto superior, pasando más despacio por esta verticalísima zona tallada, que cae totalmente hacia un acantilado; los árboles disimulan la caída, pero cuando no los hay te das cuenta que, desde donde tú estás hasta abajo del todo hay más de 600 metros de caída libre... Y así, estás un buen rato, el tren marchando muy despacito, con un fondo de valle impresionante, pero con unas vistas generales, que aún tapaban las cimas.
Hay momentos en los que el tren se para : zonas de cruces de trenecitos. En estos lugares, en verano, acuden las marmotas al tren, porque saben que los niños y los no tan niños les tiran comida. Y el maquinista participa de eso y se espera un rato.
A medida que avanzamos, el acantilado decrece, hasta el punto, de que llegando, son ya sólo unos escasos metros de ladera.
La estación final tiene también opción de bar o de comer algo ligero.
Desde allí mismo, hay una escalera y parte luego una sendita, que puedes tomar para subir hasta el lago.
Esta subida es de algo más de 1 kilómetro, con alrededor de 100 metros de desnivel positivo.
Tienes una pausa de alrededor de 1 hora y media hasta el siguiente tren de vuelta.
Había una espectacular cascada al inicio y seguía lloviendo. El caminito de subida, al ser rocoso, pedregoso y estar muy mojado, estaba muy resbaladizo y más de uno se dio una costalada (yo vi 2 de ellas, más cómicas que dolorosas por las risas de los protagonistas o sobretodo de los crueles acompañantes).
Se llega en seguida al precioso lac d Artouste (1997 m), donde allí si, ya había vistas de los altos, que lo rodean; estaba despejando bastante.
Al fondo, sobretodo, destaca el Pic Palas, con casi 3000 metros de altura.
El lago, como puedes ver en la foto, tendrá el color según el día que vayas : oscuro en días sombríos como aquel y azul turquesa en el día de principio del verano, en el que había estado por allí.
Aquel día lluvioso, muchos regueritos iban rellenando por todos lados el lago. Además, hay un lago superior grande : el lac d Arrémoulit, bajo el col d Arriel, en la frontera ya con España, cuya agua desciende a éste.
El lac d Artouste tiene 24 millones de metros cúbicos. La presa que lo retiene tiene 27 metros de altura, como mencioné es de granito y abastece un gran complejo hidroeléctrico en el Valle d Ossau.
Yo leí que en este lago se pueden pescar truchas.
Hay un refugio bastante grande, y desde aquí hay opciones de hacer rutas más largas hacia todas estas cimas, incluso volver andando por el fondo del valle...; de hecho los billetes dan varias opciones : ida y vuelta, sólo ida, billete Campeur (gente que vaya a dormir por allí arriba 1 o 2 días).
En el regreso se veía bastante bien todo.
Nada más empezar el retorno, a la derecha están las enormes laderas rocosas del pic Milhas, del pic el Palada, ambos con más de 2650 metros. Del otro lado y tapado por los mismos está el lac Miguélou, tan amplio como el de Artouste.
Desde pic le Galbe y el pic de la Pale caen larguísimas cascadas, que ahora si se ven enteras...
Había parado de llover y subimos los toldos, que tienen cuerdecitas, que te permiten atarlos y quedarte descapotado en los laterales.
La parte espectacular llega en la parte final, con el juego de nieblas sobre los picos hermanos llamados Arcizette (pequeño, medio y grande).
Por allí arriba anda también el Pic d Arras y el pic Blanche.
Impresionante... La poderosa niebla cubre ahora la parte baja del valle, pero descubre las cimas...
Y fue así, justo hasta estar frente al túnel de fin de trayecto, donde había vuelto a taparlo todo... Si salimos media hora más tarde, quizás no habríamos visto nada de nuevo... : el azar montañero...
Los colores son totalmente distintos a las épocas benignas del año, así que puedes tener 2 viajes muy distintos según el mes. Este tren suele estar funcionando desde primeros de mayo, hasta mediados de octubre; de hecho nosotros tomamos uno de los últimos trenes de ese curso.
Si vas con niños y quieres marmotas, desde luego que tendrá que ser en días buenos, con sol, de primavera o verano.
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