El Cueto Nidio, con sus 1773 m, es una de las subidas estrella de la Reserva de la Biosfera de Laciana, en el municipio de Villablino, León, España. Esta ruta la realicé en solitario, que es como más me gusta (aunque no sea lo más conveniente)
en un día de verano, caluroso; aquel verano de los posteriores fuegos en toda esta zona.
Con sus enormes antenas, y una gran cruz (que fue en su día derribada por un rayo y luego, levantada de nuevo), es visible ya desde lejos; cuando me iba acercando por carretera, se divisaba perfectamente al fondo a la izquierda, con una bonita, imponente y despejada figura triangular.
La idea era subir desde Rabanal de Arriba, pero por un corte de carretera tuve que aparcar en Llamas de Laciana, y subir (y bajar de vuelta) ese 1 km + 1 km de carretera. Así que, en mi caso, el recorrido fue de unos 14 km y 850 metros de desnivel +.
Rabanal de Arriba es precioso, muy tranquilo, tanto que una fuente central ya se viene oyendo ya desde la entrada al pueblo, y que tiene una pila con un agua cristalina cristalina, como no hayas visto antes! ; esta pureza nos indica que allí arriba todo va a ser así : puro, limpio y salvaje. Y es que toda Laciana es así...
Hay varias pancartas indicativas y la cosa ya se entiende desde el minuto 1, que no tendrá perdida alguna; no se perdería ni Oscar Puente (! -quizás haya sido muy osado con esa afirmación-).
A la salida del pueblo nos despide una ermita espectacular de piedra (ermita de Las Candelas), con tejado negro de losas de pizarra, y pegadas a sus paredes, flores de muchos colores; el camino de tierra irá ascendiendo con vistas el embalse de las Rozas, en Villablino. Este embalse es precioso, y más cuando lo ves en altura (como sucederá cuando estemos en la cima), porque va pareciendo más y más un fiordo.
El camino vira enseguida hacia el este, entrando en el tremendo valle "munelliesco" del arroyo de la Brañina (braña que está más arriba siguiendo recto este angosto valle, pasando antes por la cascada del Pimpanón, la cual llegaremos a oír).
El camino ancho, tiene aquí una fuerte subida, siempre junto a estos tupidos y brutales bosques, que imagino en otoño serán todo un espectáculo visual. Este ascenso nos irá conduciendo, muy placenteramente, hasta unos prados abiertos, que están justo en la entrada de la braña de Cubachu.
Esta braña tiene unas casas perfectamente arregladas, con sus tejados negros de pizarra. Preciosas, junto a una fuente poderosa, que ese día tan seco llevaba mucha agua (daba la impresión que algún tipo de bombeo la iba sacando, porque la salida era a golpes).
Mi sorpresa fue que allí arriba había un bar restaurante, en el que, si quieres puedes reservar (dentro del video está el teléfono en algún momento del mismo).
Salimos de la braña, de nuevo tomando un fuerte ascenso, pasaremos una nueva fuente, en verano cruzarás algún rebaño de vacas con su correspondiente mastín toca-narices.
La parte final se hace larga, porque ya llevas un rato viendo las antenas, y aunque parecen cerca, no es cierto! No era verdad! Seguían lejos! Y con el calor, ese tramo se hizo pesadito.
Llegados arriba, bajo la enorme cruz restaurada, las vistas son estupendas : todo el embalse estilo fiordo, con Vilablino, que se ve bastante extenso desde arriba, a su derecha y el pequeño Villarino del Sil a su izquierda, tras una de las laderas del "fiordo". Al fondo encontramos cimas como el Cornón, limitando con Asturias, y el Muxivén, cerca de Lumajo.
Y alrededor quedan ya las cimas leonesas de la zona: Miró de Rabón, Nevadín, Miro de Tejedo, pico dos Hermanos, etc.
Y sobretodo, estrechos valles, bosques y más bosques, muy espesos y exhuberantes, en un paisaje verde cerrado, que es un paraíso para especies como el oso pardo cantábrico, que aquí campa a sus anchas; y sé de lo que hablo, porque aparte de que es un hobby particular mio (el grabar osos salvajes), conozco muchas anécdotas de las gentes de estos mismos pueblos y aldeas, que se los encuentran, según que partes del año, constantemente... y a veces, pasan por el medio de estas aldeas, durante el día, como si nada... "Hasta que pase algo" suelen decir.
Volviendo a la ruta, una alternativa que llegué a plantearme, era bajar desde la cima hacia Rioscuro (desde la cima se va hacia el este), descenso que plantea caminar por bosques distintos a los vistos en la primera parte del ascenso: en este caso alguno de tejos. Se puede bajar cresteando o bien bajando directamente a la braña de Vilforcos, lo cual es algo más enrevesado. Una vez, de un modo u otro, en Rioscuro, se llega posteriormente hasta Villablino y luego se sube a Llamas de Laciana. Demasiados kilómetros y dudas, para el tiempo que yo disponía ese día.
Bajando por el mismo camino, hay un momento que es posible bajar por una sendita a la izquierda, hacia la cascada del Pimpanón, cosa que vale la pena si dispones de lo que yo dije antes que no tenía : tiempo. Es una bajada fuerte hacia lo más profundo de ese valle, que estamos disfrutando desde arriba. De hecho, se llega a escuchar perfectamente el sonido de la cascada.
Ese día no encontré a nadie. Era verano, pero creo que sólo yo subí a esa cima.
Finalmente, decir que desde la cima puede ver varios fuegos a lo lejos, y al llegar a casa, me enteré de que habían prendido varios de ellos ese mismo día...; incendios que fueron creciendo mucho y que asolaron totalmente territorios vecinos. Lamentablemente se nos contaba esos días, dicho por las mismas personas tanto una frase como la otra de las 2 que voy a escribir, que, es "un país con récord de recaudación de impuestos y tenemos que estar orgullosos", parecía ser que meses después se pasó a decir (repito, por las mismas personas que dijeron la primera frase) que "no hay medios suficientes para atender estos incendios. Falta dinero"... Y que cada cual saque sus propias conclusiones. Muy difícil de deducir no es este dilema... :)
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