El paseo del bosque de Moal, dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea Degaña e Ibias, es un recorrido circular de unos 8 kilómetros y 450-500 metros de desnivel positivo acumulado.
Era un bonito día de octubre, cuando Lana y yo, nos acercamos a este pueblecito, escondido y enclavado en pleno valle del río Tablizas/Muniellos, y pegado a la Reserva Integral de Muniellos, que es el espacio natural más protegido de toda Asturias, y uno de los más preservados de España. Aparcamos al inicio del pueblo, pero luego vimos que la gente suele aparcar al lado del puente, un poco más adelante.
Moal fue galardonado como Pueblo Ejemplar de Asturias en 2018 y tiene varios hórreos muy bonitos y bien cuidados, algunas bonitas casas blancas con tejado lousado. Había unos señores con caballos al lado de la pancarta "Bosque de Moal"..., también un letrero de venta de miel en la puerta de una de las casas (cogimos un bote en la vuelta).
Su blanca ermita de San Juliano, junto al puente, es el punto de inicio : se cruza el mismo y se toma el camino que va a la derecha.
El primer 1.5 kilómetros es bastante llano; vamos dirección oeste, hasta que da un giro radical hacia el sur. Pasamos por fincas separadas por un muretes de piedra. Es un entorno fresco, entre un bosque de castaños, luego serán bosques tramos de bosques mixtos, hasta llegar al reguero (Reguerón)...
Cruzamos algún puentecito de madera, de esos de película. El reguerito baja animado.
En el castañar se observan gran cantidad de corripas (construcciones de planta circular, de piedra, que sirven para almacenar los erizos del castaño, dejándolos allí secar, para facilitar la posterior extracción de su fruto).
Tenemos ya algunas vistas al este sobre los poderosísimos bosques de Muniellos, el más poderoso de los bosques, los cuales veremos perfectamente desde arriba, cuando lleguemos al mirador.
En las laderas del puerto del Connio podemos apreciar, detrás nuestro, un cortín (foto inferior) : construcción estilo circo romano cerrado, que sirve para que los osos pardos no accedan a las colmenas, que se apelotonan a salvo en el centro.
Decir, que aquí abunda el oso pardo y también es zona todavía de urogallos, además del resto de la fauna autóctona cantábrica.
El camino continúa en ascenso entre grandes robles y enormes castaños, primero, para más tarde atravesar un bello hayedo.
Es un ambiente sombrío muy bonito, con un ancho camino, el bosque estaba con el suelo rojizo por las hojas y había muchos helechos por todos lados. Bosque muy sano : muchos árboles tienes líquenes colgando a modo de pelos, con mucho musgo en los troncos...
Es el principio del otoño, de un año muy cálido y ni de lejos, todavía empezó el cambio de color.
Recordemos que este es un bosque vecino de Muniellos, que es un bosque atlántico; el robledal albar mejor conservado de toda Europa; curioso el dato de que Muniellos sobrevivió a explotaciones madereras efectuadas años, en incluso en ocasiones, siglos atrás, incluyendo talas para los Reales Arsenales de la Marina en el siglo XVIII y actividades industriales intensivas de la Sociedad Bosna Asturiana (1903) y Muniellos S.A. (1952). En 1973 cesaron todas estas actividades definitivamente.
La última foto superior está tomada desde el mirador del Montecín (1011 m), al que te puedes desviar fácilmente desde el camino inicial, en la parte más alta y llana del mismo. Hay un letrero que lo indica.
Desde este mirador, aparte de Muniellos, que aparece ya enorme y ampliado respecto a lo visto antes, tenemos las vistas del otro lado de la carretera del Connio : el pico Valmayor y la sierra de Oballo. El pueblo de Obachu está en la perspectiva, encima de Moal, y sobre Obachu : la sierra peña Ventana. A la derecha, y de este lado del valle, está la pelada y rocosa peña Moncó, junto a cuyas laderas pasaremos para cerrar la ruta circular. Asoma también el pico Caniellas. Precioso el 360 grados, que tenemos desde este pelado y redondeado mirador.
Allí comimos, estuvimos disfrutando de este entorno, rebuscando con los prismáticos..., para al cabo de bastante rato, regresar al camino.
Recorreremos ahora la ladera, en algunas ocasiones colgados de la misma, atravesando siempre un hayedo, para ir descendiendo hasta la collada Moncó; este amplio collado conecta este valle con el del río Narcea, del otro lado. Bajaríamos, tomando esa nueva opción, entre castañares, hasta Moncó.
Bonitos paisajes de montañas redondeadas, de colores verde oscuro, con algunas sierras mayores al fondo, como la de Caniellas, ya en el límite con el concejo de Degaña...
Desde aquí descendemos junto al reguero la Collada, por una estrecha senda, muy herbosa y por lo tanto resbaladiza, encajada en aquel oscuro vallecito, que baja en algunos tramos bastante pindiamente.
Había bastantes moras, lo cual hacía más entretenida la bajada.
Durante todo el paseo, de principio a fin, encontramos muchos tipos de setas, como podrás ver en el video inferior.
Maravilloso de nuevo el tramo final, con un bosque precioso, del que colgaban lianas, entre árboles de todo tipo y tamaño. Precioso final, para un agradable y llevadero paseo.
Recordar también, que el acceso a Muniellos es muy limitado : únicamente una veintena de personas pueden entrar cada día, y muchas veces hay que tener reserva previa. Por lo tanto, esta es una opción, que si bien, no es obviamente lo mismo, si que, como bosque vecino, es una alternativa más sencilla, preciosa y sin necesidad de ningún tipo de permiso.
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