Me presenté temprano en la collada Moandi (650 m), donde aparqué junto a la carretera. Esta collada está justo en el límite entre Piloña y el concejo de Ponga, Parque Natural de Ponga.
El paseo del día tiene unos 6.5 kilómetros y 500 metros de desnivel positivo. Yo sabía que esta subidita (en la parte final) tiene que ser tomada con cuidado y vaya si lo comprobé, no en mi mismo, sino en otras personas que hacían también este paseo...
Lógicamente siempre que se habla de Ponga, es hablar de cumbres agrestes y paisajes realmente de ensueño, y de hecho, desde la propia collada tenemos ya unas grandes vistas, que lógicamente, al ir subiendo se irían agrandando.
Se toma el camino que parte hacia el este (el que va al oeste se dirige al collado Tras Sierro). Es un camino terrero ancho, de cómoda subida, directo hacia el collado Fontecha, que se alcanza en 1 kilómetro (está a 796 m).
Había unos caballos, justo delante de la gran panorámica que se abre detrás : la mole caliza del Tiatordos, a su lado la de la Llambría..., el triangular pico Pondio, y a su derecha la empinada pista que sube hacia la maravillosa majada Viores, que está justo detrás de esa sierra (la cual yo ya conocía).
Las zonas más altas, aún estaban nevadas.
Hacia detrás, varias cabañas al fondo, y a la derecha el pico de Fresnéu Mosagre (955 m), en la primera foto de las 2 superiores.
Hacia el norte, tenemos ya claras vistas de la sierra costera del Sueve; sierra ésta de singulares paisajes cársticos, donde el gamo fue reintroducido y ahora hay ya tantos, que crean incluso ciertos problemas.
Hacia el oeste, en el concejo de Piloña, tenemos vistas de muchas de sus cimas : Vizcares, Niaño, Cayu, etc.
Este era un día muy suave de inicios de primavera, lo cual significa en Asturias, en montaña, que los árboles caducos no tienen todavía sus hojas y que los prados empiezan a tener ese césped verde explosivo lleno de florecitas blancas, amarillas, etc...
Todo este tramo hemos estado caminando en los límites Ponga-Piloña. Desde estos primeros prados, seguimos dirección sudeste campo través unos 400 metros más (esta vez en el límite Ponga-Parres), yendo dirección hacia la mole de la Mota Cetín (1123 m), que sobresale ya al fondo; se caracteriza esta peña por su morfología de pequeña meseta calcárea o "mota", en forma de cresta solitaria.
En todas estas praderías había bastantes caballos, allí tranquilamente. Me fijé que abajo había unas personas que empezaban a hacer la ruta.
En el último de los prados hay una lengua de prado que se dirige hacia unos acebos al fondo, y detrás hay hayas y algún roble... Ahí está la senda que tomamos; enseguida se da con ella, está bien indicada. Ese no es el problema, el problema es que es muy sombría, y por lo que yo comprobé y he visto muchas veces en internet, está eternamente embarrada, tiene mucha piedra, raíces que sobresalen..., y es tremendamente resbaladiza.
El bosque está bajo la peña Soleyera, en la sierra de Fontecha; es una preciosidad, con grandes ejemplares, árboles caídos, musgos y líquenes en los troncos y en las rocas...
La imagen típica de un bosque atlántico, por el que discurro muy lento, porque hay que tener gran cuidado donde se pone el pie, en esa sendita medio imposible...
Al estar los árboles pelados, se ve la mole de la Mota Cetín, en la parte final, tras 1 kilómetro de ir avanzando por este dificultoso caminito. Todo el recorrido del bosque se lleva ya a cabo en el concejo de Parres; como ves esta ruta está en una zona de lo más limítrofe entre concejos. Y espera, que aún falta 1 concejo!...
Pasado el bosque, un enorme respiro de alivio se produce, cuando se acaba la senda infernal, y lo que se pisa es un mullidito y comodísimo prado, que no mancha nada las botas (!)... : es el collado Berroña (923 m)...
Allí se abren unas extraordinarias vistas hacia los Picos de Europa, majestuosos y muy nevados, tras la sierra de Amieva. También se aprecia enfrente la cara sur de nuestra Mota Cetín, ya perfectamente.
Y bueno, en lo más alto de este collado, nos ponemos en el límite entre los concejos de Parres y Amieva (!)... Es decir, hemos pisado Ponga, Piloña, Parres y Amieva. De hecho, la Mota es el pico más alto de uno de ellos : Parres.
En las fotos inferiores, pongo como es el ascenso. Yo, como me sobraba el tiempo, me puse a comer en esa colladita, de modo, que las personas que venían detrás me adelantaron (4, de mediana edad), y saludaron amigablemente, desde lejos; emprendieron la subida tal cual yo la tenía memorizada.
Decir, que yo estaba avisado : es una subida muy herbosa y resbaladiza (!), con zonas en sombra, mucha piedra (resbaladiza!)..., entorno cárstico : agujeros, rocas de todas las maneras... Hay 2 veces, al menos, para poner las manos pero bien y con cuidadín, aparte de ir poniendo los pies en donde corresponda, para no darte una buena voltereta.
Yo iba ya para allá, subiendo, y las 4 personas ya no las veía...
Las vistas, por supuesto son cada vez más maravillosas a ambos lados..., mientras se va sorteando las rocas poco a poco siguiendo los hitos... Y tras la última roca del canalito, que recuerdo es la peor, se accede a una terracita herbosa..., que hay que tomar con cuidado, porque, si bien es sólo hierba, a la derecha, en 3 metros (inclinados), hay una caída tremenda hacia el collado inferior.
Se va sorteando la parte final, caliza también,... hasta dar con la cima (1123 m), que tiene un buzón de cima...
El norte de la montaña, al contrario que la cara sur por la que subí, está colonizado por un hayedo, casi hasta la misma y que se extiende hacia abajo en el vallecito del río Mampodre. De hecho, este hayedo nos tapa parte de las vistas, que de todos modos ya conocíamos por los tramos de subida.
Justo a los 5 metros de llegar yo, los 4 senderistas veteranos emprendían la bajada... Nos saludamos, hablamos de las vistas, el buen día y de lo resbaladizo del terreno, "hay que ir con cuidado"... "si, totalmente"...
Y nada más hablar de "cuidado", 50 metros más abajo, una de las señoras se pegó lamentablemente una costalada importante... No la vi, sólo oí el grito y me erguí rápidamente a mirar. Ella, al levantarse tras un rato en el suelo, se dio cuenta de que no podía pisar bien con 1 pie, así que los 2 señores la ayudaron a ir bajando costosamente y luego era sólo 1 de ellos el que hacía de muleta; ella cojeando muy ostensiblemente, mientras que la otra senderista llevaba 2 mochilas.
"Tranquilos estoy bien", se oía que decía, pero andaba muy regularcito. Y de hecho, cuando les vi aparecer de nuevo en el collado Berroña, abajo del todo, al cabo de un buen rato y ya muy pequeñitos, la cosa seguía igual y ella caminaba casi sin apoyar bien un pie, pero... seguía avanzando con ayuda.
Mira, que me lo habían dicho... y también lo había leído... : ojo con la Mota Cetín... Cuando el río suena mucho...
Yo estuve mucho rato en la cima, disfrutando de las enormes vistas : se veían perfectamente grandes zonas de pinos, intercaladas con bosques caducifolios mixtos, sobretodo en las sierras del Resellón, en Piloña; esa combinación de bosque es muy bonita...
Se ve ya mucho mejor el enorme pico Pierzu, del cual guardo un gran recuerdo : un balcón casi perfecto...
Hice muchas fotos con el zoom hacia Picos de Europa, las cuales puedes ver también en el video resumen inferior...
No se apreciaba limpiamente, por alguna brumita, pero allí estaba, en un color algo más azul, que la línea posterior de horizonte, el Mar Cantábrico...
Y por supuesto, por todos lados... : muchos pueblos y aldeas, infinidad de ellas...
El regreso lo hice con un cuidado, que ya te puedes imaginar..., así que tardé lo que fuese en bajar. Bonito paseo, teniendo en cuenta lo comentado.
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