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Casares-Abanceña-Braña de la Viña-La Escrita-Casares

PARQUE NATURAL DE LAS FUENTES DEL NARCEA DEGAÑA E IBIAS

La Braña de la Viña la tenía anotada para visitar, desde el mismo día que vi a un paisano jubilado en la TV de Asturias (TPA), explicando como vivían allí en tiempos.

Me pareció un lugar interesantísimo, así que, fui investigando algún tipo de paseo, que fuese lo suficientemente cómodo para que se adaptase a las fuerzas de Zhor : ese equilibrio entre que se lo pase bien y no se cabree por demasiado esfuerzo y se eche todo a perder. :)

Aquella primavera del 2026, tenía ya más que preparado un recorrido de unos 15.5 km y 700 m de desnivel positivo.

Partiríamos desde Casares, llegando a la braña, comiendo allí, y regresando a Casares por La Escrita; combinando caminos, varias aldeas y 2 tramitos de carretera (sin prácticamente coches -de hecho, ese día (sábado de Semana Santa), ninguno-).

Casares Cangas del Narcea, Asturias

Nos plantamos a Casares (797 m), adonde costó llegar un buen par de horas largas, y aparcamos en el espacio para unos 3 coches, que hay junto a la coqueta ermita de San Lorenzo.

El día iba a ser muy soleado y despejado, con temperaturas 17-25 grados.

Enseguida, al lado de la ermita, se ve el panelito, que indica "Abanceña" (aprox. 1 km); se toma esa carretera y se va subiendo hacia la derecha, dirección Abanceña, que es el pueblo vecino de Casares.

Pasaremos junto a un gran cortín (primer indicio de presencia histórica de osos en la zona).

Abanceña Cangas del Narcea, Asturias

El color de los prados estaba en ese punto de principios de la primavera : el verde lima explosivo, que junto a la aparición de todo tipo de flores..., a que todavía queda nieve en las cimas más altas..., es uno de los momentos del año que más me gusta, sino el que más.

Había burritos, vacas con sus terneritos, caballos... y más adelante encontraríamos el rastro (los rastros) del rey de estas montañas : el gran oso pardo. Sorpresa ninguna, ya que, con el conocimiento que dan los años, los contactos, etc., ya sabía que aquí había un movimiento grande, justo en ese momento. Corroborado del todo, ese día, cuando llevábamos menos de 2 horas de paseo.

camino de la collada sobre Abanceña

Estos pueblitos tienen los tejados negros de pizarra (típicos sobre todo del occidente), conservan bastantes hórreos y como veríamos en La Escrita, también las paneras/graneras : construcciones, que tienen un alto muro de piedra que cierra toda la base, donde hay puertitas de madera y arriba el hórreo.

Mientras vamos disfrutando de Abanceña (900 m) y de las grandes vistas que se abren detrás, encaramos sin darnos cuenta la pindia pista que sale al final de las casas, la cual en seguida se convierte en un camino de tierra, que siempre empinadamente y sin pausa alguna, nos llevará en poco más de 1 km hasta el collado (1014 m).

peñas Padrún 1122 m

En el collado nos damos de frente con el panel, que marca en uno de sus letreritos : "Defradas". Ese es el nuestro.

La sensación allí arriba es totalmente distinta a la del principio : llanura de grandes, grandes praderías..., sin atisbo alguno de gente (y así sería hasta volver a pasar por La Escrita)... y a la derecha un cercano y amplísimo fondo de preciosas cimas grisáceas, más redondeadas y menos agrestes que en otras zonas de Asturias. Debajo de las mismas, se ven muchos pueblitos y aldeas aquí y allá.

A la izquierda y más lejos, cimas mayores y por lo tanto, las que aún tienen nieve; entre ellas el Cueto de Arbás o el Caniellas, los cuales había subido muchos años atrás y por ahí estarán ambas en esta web y el canal de youtube.

Vamos caminando por larga recta hacia la protuberancia del fondo : las peñas del Padrún (1122) -foto superior-.

Le iba planteando a Zhor subirla, pero ella no tenía la más mínima intención de añadir más desnivel. :)

pico Tonón 1475 m

Junto a las peñas, en la collada, de la cual parte otro camino dirección oeste (hacia Las Defradas), hicimos la primera parada (1146 m).

Desde allí, seguimos ahora el camino que va radicalmente al sur, dándonos ya de morros con las montañas de la nieve; paisajes, que ofrecen varias líneas de prados, colinas, cimas, unas seguidas de las siguientes; a veces son 4 o 5 líneas de terreno, cada una con sus sombra y color distinto... Precioso.

excremento de oso pardo

Y de repente, en medio del camino, cuando estamos en la zona más alejada de toda esta "civilización" que dejamos atrás en la ermita (a unos 4 km de allí), aparecieron varios excrementos de oso pardo. Uno de muy grande y fresco (por la forma y color, había comido hierba); ese oso era tremendo : muchos kilos habían pasado por ese camino hacía poco poco... El otro, un poco más arriba, era de otro más pequeño y el rastro no era de ese día. Así que, en esa primavera por ahí corroteaban los amigos, tal como me dijeron y tal como fama lleva el sitio...

Zhor ya está acostumbrada a venir conmigo a grabar osos, así que esto no le impresionó lo más mínimo... y a pesar que le decía que no caminase demasiados metros delante mía (nunca se sabe si te van a salir), no me hacía caso.

Pasa que, con Zhor, ya nos los hemos topado 2 veces andando y 1 con coche (aparte de verlos con prismáticos o telescopio muchísimas veces), y su experiencia es que no pasa/pasó nunca nada. Pero bueno, mejor ir juntos.

Se pasan en el trayecto varias portillas, que vamos dejando cerradas. La cuesta nos va llevando hacia la última de todas, en la cual pone claramente "propiedad privada, no pasar". Yo ya sabia esto y le había preguntado a un señor en Abanceña al respecto y me dijo "podéis pasar"; sin más, tal cual. Seco. Lo tomé como el permiso "local", que necesitaba. :)

Tras la portilla, el paisaje va mejorando si cabe, ya que vamos hacia el grueso del Parque Natural (en el cual aún no estamos!). Vistas ahora hacia Sierra Seca, hacia las zonas de Defradas, Abieras, Fontes de las Montañas... Abajo se intuyen cabañitas... Precioso.

Alcanzamos, andando casi en llano, los 1217 m y de pronto, en ese momento, todo será ir cuesta abajo con fuerza hacia las grandes praderías que se han abierto ante nosotros.

Dejamos atrás una fuente (fuente Fría), a la derecha y ya se ve perfectamente la braña de la Viña.

Cuando acaban los prados y antes de conectar con un ancho camino (el que sube desde La Viña), ahí justo, está la línea invisible de entrada al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, el cual tenemos enfrente en un montón de boscosos, maravilloso y cerrados valles. Valles, los cuales, tienen brañas escondidas y muy desconocidas, a tal punto de que algunos de estos accesos han supuesto contenciosos (y los sigue habiendo) entre la dirección del Parque Natural y los vecinos de la zona : sin permiso, no pasas.

La Viña, aldea que da sentido a esta braña, está un par de km más abajo, en el fondo del valle del río Coto, valle espectacular de verdad, como ya estamos comprobando en ese momento de la ruta. El arbolado empieza ya a tomar ese primer color verde claro y rojizo, antes de empezar a vestirse por completo de hojas.

hórreo en braña de la Viña

Por el caminito, en seguida estamos en la braña, de la cual tienes aquí alguna foto y en el video inferior tienes un reportaje entero.

Lo especial, aparte de la belleza inigualable del sitio, es que es la única braña de toda Asturias, que conserva todavía hórreos (!). La única. Hay uno de muy antiguo y otro con el tejado reformado.

También hay una cabaña que perdió el antiguo techo de pizarra y tiene uralita. Otras cabañas lo tienen de pizarra, pero renovado. Y las restantes, mantienen el original, pero con losas nuevas en algún sitio, "para tapar las goteras que van apareciendo", tal como contó aquel señor en la TPA.

Había vacas entre las cabañas. Allí, tranquilamente, con una temperatura perfecta comimos. en solitario, siempre en solitario, porque aquel sábado soleado sin aire de Semana Santa, aparte de nosotros, por aquellos caminos no pasó más que el oso grande y el oso mediano (aunque ese rastro era menos fresco).

La Escrita Cangas del Narcea Asturias

El asunto es que Zhor pensaba que la ruta seguía cuesta abajo, por el camino que sube de La Viña, y cuando le dije que había que remontar de nuevo los 200 m de desnivel que perdimos, por aquellos empinados prados, se enfadó un poco. :)

El regreso es por el mismo camino de la ida durante unos 3 km, momento en el que hay una bifurcación y se sigue recto, dirección a una granja grande, solitaria y evidente. A su derecha sigue el camino, siempre con grandes paisajes en toda dirección.

Se trata de llegar a La Escrita, atravesar el lugar hasta la carreterita que está abajo del todo, y seguirla hasta Casares. Cerramos allí este recorrido, precioso y totalmente recomendable.


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