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Calzada romana y peña Gamonal, Redes

PARQUE NATURAL DE REDES

Me acerqué en solitario un día de agosto hasta el Parque Natural de Redes, con la idea de caminar por la calzada romana : es un antiguo trazado milenario, parte de una ruta estratégica romana, que conectaba diferentes puntos del imperio, como el Puerto del Pontón con la costa cantábrica, utilizada para mover tropas y comercio.

Era un paseo que tenía pendiente desde hacía años. Es una ruta circular de unos 11.5 kilómetros y unos 700 metros de desnivel positivo.

Se parte desde Rioseco, lugar de la parroquia de Oviñana y capital del concejo de Sobrescobio, que está junto al embalse del mismo nombre, el cual horas más tarde veremos muy muy pequeñito y fotogénico desde allí arriba.

Rioseco Sobrescobio

Decir que aquella semana era semana de ola de calor en toda España, y que las temperaturas previstas iban a superar los 30 grados, lo cual, con la humedad del sitio, no aconsejaba el andar por aquellos andurriales. Como ya comenté más de una vez, a mi personalmente el calor no me rebaja las fuerzas demasiado, así que no cambié los planes. Sabía que lo pasaría mal, pero sólo un poquito más de lo habitual. Así fue.

Aparqué en el primer bar restaurante a la entrada de Rioseco -Rusecu- (El Balcón de Redes), tomé el correspondiente café, y crucé todo el pueblo, hasta el final : barrio de La Biesca, hasta dar con la pancarta de la ruta de hoy. Enfrente de ella también puedes aparcar, pero luego, la bajada te dejará más cerca de ese bar, que de tu coche.

Rioseco tiene unas bonitas casas, algunas con grandes ventanales, hórreos grandes, varios bares, bastante vida, la verdad, al menos ese día de agosto; lo cruza la carretera que subirá por los preciosos parajes de Tarna, para pasar finalmente a Castilla y León.

Al principio subiremos, rodeados y de arboleda, hasta unas cabañas, en las que había una persona trabajando. Le pregunté y me confirmó todos los datos que yo tenía : "tienes que dar toda la vuelta por aquel caminito que se ve a la peña de la Escrita"... En ese momento había muchas nubes bajas, que impedían ver cualquier montaña alta, pero se sabía que el calorazo/solazo, que iba en aumento, iba a despejarlo todo en escaso tiempo.

Tras las cabañas, aparece ya mismo un camino empedrado, precioso: es la calzada romana de Redes. Decir que andaremos algunos tramos de la misma : no todo el recorrido en absoluto forma parte de la misma...

calzada romana de Redes

Recuerdo un comentario en el video (que borré apretando el botón de "borrar" con fuerza), que ponía : "pero si eso es un camino carretero!..."; como sorprendiéndose de que es un camino para carretas... Bueno, y que esperaba? : una autovía como la que va de Roma a Fiumicino?... Tengo, tengo comentarios de esos cada año. Te pegas una buena subida, haces montones de fotos y siempre está la persona que rebusca el mal. :)

La calzada, de caja ancha, sigue el actualmente llamado camín de la peña, por la ladera de la peña Escrita, cuya cima no vemos todavía por la niebla. Siempre en subida, empiezan a abrirse preciosas vistas estilo acantilado hacia la AS-117, carretera del puerto. Las cabañas empiezan a verse pequeñitas y abajo atrás, y a la derecha tenemos un montón de cimas cortadas por la línea de nubes bajas. Laderas rocosas, con bosques de castaños, hayas. Tras un panel estratégicamente colocado podemos ver ya el embalse de Tanes.

calzada romana de Redes

Comienza a ahora un tramo muy bonito, tras pasar una viejísima cabaña : entramos en unos cerrados valles y barrancos bajo el cordal de Trapa (foto superior). Abajo el embalse, y enfrente el camino se dirigirá hacia un bosquecillo. Hay algún cruce de caminos, pero está bien indicado.

Hice varias pausas, la más larga en ese bosquecillo. Y cuando me di cuenta, esa niebla, al menos la que tenía delante, había desaparecido por completo.
Ya se veía todo!

Calor, mucho calor, en la parte más pendiente de las cuestas. Se cruzaron conmigo una pareja, que venían literalmente axfisiados y me contaban que se habían dado la vuelta en la majada, hasta la cual aún me faltaban algo más de 1 kilómetro, por una ladera muy empinada y verdísima de helechos, despejada de árboles, siempre bajo el solazo. Los paisajes empezaban a aparecer : aquellos barrancos habían crecido y ahora tenían puntas (como la de pico Cotiellos), se veían los caminos, las manchas de los hayedos y las laderas completamente pintadas de verde y muy inclinadas... Todo agreste e inclinado. Precioso. Siempre todavía algunas nubes bajas, que luego serían de nuevo protagonistas.

paisajes en Redes

Llegué a la majada Gamonal, donde hay un letrero (ese día caído, en el suelo) y pocas sombras; agradecí la de un tejo.

Se sigue subiendo hasta la zona rocosa, delante de las cabañas, donde me senté; me daba igual el solazo, pero debía descansar.

Se abre allí la mejor panorámica del embalse de Tanes, muy pequeñito ya, llegando los paisajes progresivamente hasta la línea de cimas lindantes con León, arriba en el puerto. Y subiendo un poco más, y dando vuelta por la zona rocosa hacia el suroeste, se ve perfectamente también el otro embalse : el de Rioseco, bajo la preciosa sierra del Crespón, y a su izquierda la mole del Retriñón (que ascendí en su día desde el otro lado : Felechosa, Aller), entre otras muchas...

paisajes en Redes

Hay que bajar las rocas hasta las cabañas de piedra de la Gamonal, donde justo al lado hay una sendita que se dirige a la ladera tomada por los helechos; la atraviesa siempre en subida dirección a la peña Gamonal, desde donde las vistas anteriores son aún más grandes. Aparecen también las de todo el Cordal de la Trapa en dirección noroeste : las cimas de la Carba y de la peña Xamoca (1282 m), con una afilada lengua de niebla en el collau Unqueru, que es justamente donde tenemos que llegar.

peña la Xamoca

La parte final de la peña Gamonal (1064 m) es una roca vertical que aparece de repente y que puedes subir esos últimos metros, o bien ladearla por la derecha, dirigiéndote por una senda visible hasta la zona del collau anteriormente mencionado (en el VIDEO tienes muchas indicaciones).

En ese momento, me planteé llegar hasta la Xamoca, pero las nieblas, que iban entrando hacia estos valles muy rápido, son las que me hicieron mantener la ruta inicial. De hecho, mucho antes de llegar al collado no se veía absolutamente nada a 3 metros... No encontraba el camino, ese collado es grande. Veía vacas arriba, tumbadas en el prado... Así que me tomé con paciencia el encontrar un camino ancho, el cual apareció, como no podía ser de otro modo, una vez había peinado un buen trozo de praderías.

Ya sabía que ahora era todo más fácil : cuesta abajo; encima, los más de 30 grados sobre la niebla, creo que bajaron a menos de 20, justo debajo de la misma, lo cual me pareció ideal para sentarme a comer. Lo hice al lado de un corralito que hay junto a una fuente abrevadero, por el que apenas bajaba agua (zona llamada de Felguera).

Fantásticos efectos térmicos y metereológicos los de aquella bajada..., que seguro que algún especialista en meteo habría disfrutado : la niebla descendía a toda velocidad, acompañada de un fresco (como se agradeció!) y fuerte viento, que hacía bailar los árboles, inundando todo ese valle del arroyo Huerbu (Güergu). Yo creía que no vería ya nada hasta el pueblo, pero la verdad que me daba igual.

No, no fue así! : a falta de 2 kilómetros estaba ya por debajo de la línea blanca y aparecieron ante mi las cimas de la sierra del Crespón, tomadas artística y sutilmente por las nubes... : que belleza de nuevo!...

sierra del Crespón

El camino, en zigzag va alcanzando las brañas más cercanas a Campiellos y luego a Rioseco. En una de las últimas, donde había vacas, un viento huracanado, que llegó de repente, pasó sonorizando aquel bosquecillo con muchísima fuerza. La verdad es que fue un día de lo más variado en todos los sentidos.

Se llega a la parte de detrás de Rioseco, e intuyendo algún caminito y calle, enseguida, estaba de nuevo en el amplio parking del bar, junto a otro coche que había estado también allí todo el día : los 2 más que fritos, porque la sombra de la mañana estaba en otro lado, y los 2 estaban al sol. Tuve que abrir ventanas y airearlo antes de poder entrar. Cogí una coca cola de la máquina y me senté en el coche, con el aire acondicionado a tope, y con mucho gusto.

Preciosa ruta, muy recomendable, la verdad.


VIDEO
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