Siguiendo mis paseos por el Alto Sil, que tanto me había gustado, me decicí aquel extraordinario día de principios de verano, a visitar un rincón, que estaba bastante recomendado en algún blog de senderismo : la zona de las brañas de Tejedo del Sil, en el municipio leonés del Alto Sil.
El nombre de "Tejedo" viene por supuesto del árbol del tejo, que es uno de los más emblemáticos de la Cordillera Cantábrica. Este era el árbol sagrado de los pueblos celtas.
Entramos desde Mataotero, pasado el embalse de las Rozas, subiendo por una estrecha carreterita.
En mi caso, aparqué a la sombra de unos árboles (hay sitio para 4 o 5 coches), junto a un almacén, que está unos 200 metros antes de entrar en el pueblo.
Allí mismo hay unos paneles; uno indica la ruta de las Brañas, y otra, en la que nos enumeran las principales especies tanto de flora como de fauna, y en pequeñito en el mismo, la figurita de un oso... Efectivamente, estos son valles (en este caso el valle del río Fontanina) donde el oso pardo campa a sus anchas, y como veréis más adelante, hay indicios de ello desde el principio.
El paseo hasta las Brañas de Tejedo del Sil, me llevó unos 12.5 kilómetros en total, subiendo un desnivel acumulado de 550 metros en este precioso valle; valle del río Fontanina, el cual nace en las laderas entre la peña Mayor y el pico del Río, en los límites con Asturias.
Vamos cruzando este precioso pueblo: casas de piedra con otros más actuales, muy juntitas y armónicas, muchas con los tejados negros de pizarra. Curioso que hay bastantes de un color amarillo clarito. Hay una coqueta iglesia : parroquia de Santa María. Pasamos al inicio por un banco mesa al lado de una fuente, luego más adelante hay otra más... Muchas flores también, estamos en el final de la primavera, principio del verano... Se sigue la calle hasta el final, donde hay unos contenedores de basura muy especiales, como puedes ver en la primera foto.
Había una señora allí, que me explicó que los osos bajan a por comida, a veces durante el día. También me dijo que tuviese cuidado.
Se toma el camino que allí mismo sale : un camino ancho, circulable por todoterrenos, que será en nuestro hasta el final.
A la izquierda, al principio, y tras muritos de piedra, hay muchas huertas. Justo en ese momento del año contaban en la tele, que había una osa, que bajaba a por las lechugas, en cualquier momento del día; le pusieron de nombre "Lechugina".
Encima de las huertas, que luego eran campos de siega, hay bosques y más bosques... : primero robles, y más adelante serán abedules. Como referencia, detrás de estas laderas de la izquierda está situada la bonita braña de Campo Cuevas (braña de Cuevas del Sil).
Encima de Tejedo está el pico Miro de Tejedo, un pico que se ve desde cualquier lado que vayas en el Alto Sil o en muchos otros de la vecina Laciana.
Desde esta cima parte un cresterío dirección noroeste, siempre con cimas entre los 1500 y 1700 metros, siguiendo una suave curva siempre levemente hacia el oeste; paralelamente, pero mucho más abajo de estas cimas y de sus tupidos bosques, irá nuestro camino.
Se pasa por zonas de arces, fresnos, avellanos y cerezos...; unos cerezos justo en su prime, repletos de cerezas bien rojas. Y como no podía ser de otro modo (!), al lado había excrementos de oso, que me imagino van bajando a servirse, cuando les apetece.
Bueno, estaba claro; la señora, que es de allí, e imagino estuvo siempre allí, ya me avisó : "tenga cuidado".
El maravilloso camino es cuesta arriba siempre, pero se va subiendo cómodamente. Pasamos alguna bonita fuente, tapias empedradas llenas de musgo junto a prados, con otros tramos distintos totalmente encerrados en el bosque, pasando a veces por alguna finca abierta..., también aparece algún reguerito que inunda el camino...
La verdad es que merece la pena el lugar.
Asoma al fondo por momentos el picacho de la Peña Mayor, la cual yo conocía, porque estuve muy cerca de esa cima, pero por el otro lado : Degaña en Asturias, sobre las lagunas de Chagüeños.
De repente aparece un cruce de caminos : el de la derecha subiría hacía este cresterío, que comenté que parte desde el Miro de Tejedo. Y luego el de la izquierda, que es el nuestro.
Ahora si que cruzamos sólo bosque y más bosque, en un entorno más oscuro e inquietante (si vas solo es inevitable pensar que te puede salir algún bicho de estos justo delante, que por otro lado, en mi caso no sería ni la primera vez, ni la segunda...).
Y de repente se vuelve a abrir el paisaje, hay grandes canchales, retenidos por tapias a la derecha, y a la izquierda comienza a verse la braña de Fontanina de Abajo.
Curiosamente ahora, los bosques son de robles a la derecha y de abedules a la izquierda, exactamente así y no mezclados.
Existe la opción de bajar a esta braña por un caminito a la izquierda y cruzarla, para regresar al camino principal luego, o bien seguir por este mismo. Es lo que yo hice, y la braña se ve más o menos bien desde arriba; se ven varias cabañas, muy bonitas, grandes, y a su lado grandes praderías bajo el cerrado bosque.
Los helechos están en su prime, hay muchas flores de todos los colores, pero todavía no se ve el brezo amarillo chillón, que será el dominante más adelante. Entre los prados corre el arroyo de Fontanina, que recibe las aguas del reguero de Lao, justo desde estos boscosos vallecitos del fondo de la braña.
Pasada la braña, la cuesta se hace más pendiente, y yo creo que este tramo, desde allí hasta el refugio es el más pindio del día.
Pasamos junto a una bonita cascadita : el reguero Roseabal.
El caminito nos anuncia ya al fondo las Brañas de Vistaosel, formada por varias cabañas, muy antiguas, adosadas, en fila..., bajo unos puntiagudos y fotogénicos picachos verdes.
En las laderas de los laterales hay grandes canchales, y aparece ya el amarillo chillón del brezo, que no hará más que ir en aumento. Espectacular.
Zigzageando pasamos los cabañas, que tienen unos muy bonitos detalles rústicos en ventanas y chimeneas. Muy singular esta braña, la verdad. Había un viejo todoterreno allí, pero no vi a nadie. De hecho en todo el paseo no vi a absolutamente nadie.
Bonitas cimas rodean a esta braña : comentados anteriormente, el Cueto del Oso y el pico el Río (tras ellos está la Braña de la Fontellada), la Peña Mayor y la peña Chagüeños (tras los cuales están las comentadas lagunas asturianas de Chagüeños).
El entorno es realmente espectacular y bastante desconocido para mucha gente.
Un pequeño esfuerzo más y se nos abre el Campo Sagrado y el refugio, que será el final de mi camino.
Campo Sagrado son unas amplísimas praderías, que tenían mucho ganado, pero a lo lejos al fondo.
Rápidamente tuve delante 2 mastines, que estaban con ganas de gresca. Así que, como les tengo un poco de manía por ciertas cosas del pasado, me dirigí tranquilamente hacia el refugio que tenía enfrente, con los 2 detrás ladrando, como debe ser:es su trabajo. Cuando crucé la vallita me dejaron tranquilo : había salido de su zona de vigilancia. Fueron hacia la fuente y allí se quedaron bebiendo y pasando de mi olímpicamente.
Del refugio, así como de toda la ruta, tienes mucha información e imágenes en el video inferior. Como siempre en León, está cuidadísimo, tiene un asa-llave muy curiosa... Incluso tenía un bombona de gas para fuego, todo tipo de cubertería, etc. Allí no se oía nada. Un silencio total puro. Una maravilla.
Hay un letrerito que pone : "usen todo lo que quieran, pero dejen todo como estaba". Pues allí fue donde comí y luego dejé todo perfecto. Me dio lástima el no haber subido algo para hacer a la brasa, porque allí se podía haber hecho de sobras : hay de todo.
Hay un camino que parte detrás del mismo del refugio, y que nos subiría de nuevo al cresterío, que llevamos mencionando en varias ocasiones. De hecho sería posible hacer una ruta circular, a estas alturas ya no hace falta que te explique como.
Atravesando todo el Campo Sagrado, puedes llegar por camino, hasta La Raya de Campo Sagrado, que es el límite entre León y Asturias. Incluso se puede seguir hasta el alto de los Cerezales, junto a puerto Cerredo, en Degaña (no se si se podrá llegar incluso bien a puerto Cerredo).
El regreso lo hice exactamente por el mismo camino, en una placentera cuesta abajo y yendo casi de puntillas al inicio para no despertar a mis amigos los mastines, que dormían tras la fuente. Tan bien lo hice que no se enteraron (o eso creo yo).
VIDEO
REFERENCIAS EN WIKILOC