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Braña de Seita y Zarameo, Cuevas del Sil

RED NATURA 2000 ALTO SIL

Hacía ya tiempo, que tenía previsto pasarme por el Alto Sil, para realizar este paseo, del que tantas y tantas... veces había escuchado sus referencias : la subida hasta la braña de Zarameo.

Elegí un día esplendoroso de primavera, que pudo haber sido el otoño anterior, pero a última hora no pudo ser.

Así que, de buena mañana estaba ya, en solitario, en el pueblín de Cuevas del Sil (municipio de Palacios del Sil), aparcado cuidadosamente, en una estrecha calle, pegadito a una bonita casa de piedra, que parecía no estar en ese momento con gente (estaba todo muy cerrado).

El paseo, que resultará incluso por encima de lo esperado, que ya era mucho, tuvo unos 10-11 km y unos 775 m de desnivel positivo.

Cuevas del Sil

Se oía ya del otro lado el río Sil, y bien visible el puente de piedra, el cual cruzamos y llegamos a un camino ancho, el cual lo será así ya hasta la primera de las brañas : braña de la Seita. Estamos ahora pasando por una zona de huertas, flanquedas por modestas cimas muy verdes, y otras de mayores al fondo, siempre muy pobladas por potentes y frondosos bosques.

El camino de tierra empieza a subir cómodamente. La caja es ancha, es circulable perfectamente por 4x4. Nos plantamos enseguida en un bosque precioso, con el sonido a la izquierda del arroyo Seita. Prometedor! Muy bien elegido un día como aquel, en el corazón de la primavera, que es cuando el verde explota en la Cordillera Cantábrica y se llena todo de flores, muchas de ellas de amarillo chillón, como podrás ver en el video inferior (link "VIDEO").

arroyo la Seita

Iremos subiendo entre los bosques de la zona del Cochao, en un lado (bosques mixtos, con robles, hayas), y sobre el arroyo, el bosque del Pando : algún pedrero, rodeado de poderosos robles agarrados allí arriba, en pindias laderas... Paisaje verde, con el fuerte sonido del arroyo, que baja con fuerza; tanta es ésta debido a la cantidad de regueros que le van sumando caudal : dos veces inundan el camino totalmente, de modo que hay que pasarlo por 2 puentecitos de madera, cada uno a su manera y estilo. Precioso todo este entorno. Idílico.

Braña de la Seita

Tras unos 3 km y 300 m de desnivel, y bajo la peña Manteiga, comenzamos a ver tapias de piedra, admirablemente construidas; vamos entrando en la magnífica braña de la Seita. Las primeras casitas parecen más modernas, pero el resto, por las que vamos pasando son una preciosidad : la perfección. El tejado negro de pizarra, piedra muy gris con ventanitas con rejas, con su porche, su ancestral vallita. Allí en una de ellas, en el viejísimo banco, bajo el alero, del que sobresalían por dentro una especia de varas largas, y al lado de aquella más que vieja puerta, estuve descansando un buen rato. Delante bosques y más bosques, y a la derecha una postal perfecta de cabañas, con un cielo absolutamente perfecto.

Siguiendo el camino se llega a una buena fuente para coger agua (de la cristalina premium); al lado hay una construcción de piedra, unas cavidades, las cuales aprovechando la circulación de aquella siempre fría agua que acaba saliendo por la fuente, servía para mantener la leche ordeñada. Encontré un montón de modo de denominarlas : otsera. ochera, outsera, utsera, uchera, ullera, utseira, ouchxeira. La que menos rabia te de, la eliges.


sierra del Couto al fondo

Al fondo en la panorámica, sobre los cercanos prados, tenemos ya la perspectiva de una alta, lejana y horizontal cumbrera, sobre aquella preciosa maleza boscosa : la sierra del Couto, de la que estaremos muy cerca dentro de un buen rato. Lo que da idea es que, desde allí, en poco más de un par de km, habrá que salvar al menos 400 m -yo iba a hacer más, lo alargué hasta 500 m de desnivel en unos 2.5 km- de desnivel positivo (alrededor de 20% de media).

El original ancho, circulable y civilizado camino de tierra muy firme, a medida que salimos de la Seita, va pasando a ser una alfombra verde, irregular, que se va estrechando más y más, como ir pisando un jardincillo. La sensación es que te metes ya en el profundo y poderosísimo bosque de los osos y los urogallos, sin remedio alguno. Precioso, incluso el bosque formará literalmente un techo, que sombreará todo el caminito. El arroyo está ahora pegado a nosotros y va formando cantarinas cascadas, cada una de una forma diferente. El sonido es fuerte, lo envuelve todo. Allí ya no se oye nada más, en esa pureza absoluta de bosque. Empiezan a aparecer las flores de todo tipo; los brezos en las laderas con amarillos chillones o fucsia igual de chillón... Va mejorando aún más, aún estando trabajando duro para ir superando las cuestas, que van en aumento. Luego, más arriba su multiplicará la cantidad de estos brezos.

Braña de la Seita y Zarameo

Estamos zigzageando por el extraordinario bosque del Reventón, cuando de repente empiezan a abrirse vistas sobre una especie de pueblecito o algo así, allí arriba, muy arriba, lejos... "Será eso?", "Que hace ahí un pueblecito así?". Muy normal no es... "Como construyeron eso?"... Luego supe que había una pista muy circulable, por el otro lado de la montaña; larguísima que sube muy pindia desde Matalavilla (vi meses después el reportaje de un chico que la subía en moto y le salió un oso en un pedrero), que está junto al embalse del mismo nombre. Pero eso no lo sabía yo en ese momento, así que me imaginaba como se alzaba algo así... : "será que lo subieron por aquí en burros, caballos?"... En fin, así me entretenía, mirando a los lados al menor ruido, porque yo solo por allí no me apetecía mucho que me saliese alguno de esos grandes osos pardos, que bajan a los pueblos a por comida, y que por aquí, cada pueblo o aldea tiene varios de ellos... Varios...

De pronto llego a un cruce caminos, como saliendo por completo del bosque : el mío y otro que llanea allí a derecha e izquierda, adonde estoy llegando... Siguiendo por este nuevo camino, voy ya de frente a la braña, que ya se ve perfectamente : un buen montón de cabañas perfectas y otras de derruidas (creo que hay más en pie), no menos de 30, colocadas de un modo perfecto en semicírculo, mirando hacia estos tremendos paisajes por los que estoy subiendo.

A lo lejos, y por donde entra esa pista que luego descubriría que existía, veo un rebaño grande de vacas, pero sin pastor alguno. Están solas como de costumbre a estas alturas..., eso si con su correspondiente mastín, que me ve y empieza a ladrar retumbantemente y como si un ejército de ladrones de ganado estuviese caminando hacia sus vacas... Que locura, chico... Me senté en una sombra.

Braña de Zarameo


Así que, cuando me perdió de vista por la perspectiva, aproveché para ir hacia arriba por la parte izquierda de las cabañas, agazapado ágilmente entre las cabañas mientras hacía mis fotos, como si de un comando de los Delta se tratase. Yo, desde el recuerdo del mordisco que le dieron a un amigo, me he convertido en un Delta Force con ellos.

En un momento salvé 100 m más de desnivel colocándome sobre toda la braña (así que mi ruta no son 775 me sino 875 me de desnivel). Te recomiendo hacerlo, porque se ganan, lógicamente en perspectivas. En aquel prado me tumbé tranquilamente un buen rato al solecito, mientras veía de rojo al mastín muy abajo, que miraba hacia donde yo debía estar y él no acababa de encontrarme. Le había engañado, señores!

Bueno, las vistas desde aquí, justo debajo de aquella cumbrera de la Sierra del Couto, la que se veía desde La Seita, son magníficas de verdad : en primer término una perspectiva perfecta de esta increíble braña de Zarameo, luego los bosques por donde subí durante toda la mañana, y abajo, y muy abajo, que ni se llegaba a ver, la zona más profunda por donde está el río Sil (y el coche)... Sobre el otro lado del Sil, cimas como el Cueto del Oso, junto al puerto de Valdeprado, que pasa ya hacia Degaña en Asturias..., el pico Fayona, el Miro de Tejedo, encima del embalse del Sil, que queda tapado por la peña Derecha... y en el centro más al fondo, el Cueto de Arbás sobre el puerto de Leitariegos, ya en la vecina Asturias.

Y muchas más... En fin, un espectáculo extraordinario de una belleza difícil de superar.

Cuevas del Sil

Por último, hay una fuente en la parte del mastín, a la que ni habría ido ni necesitaba hacerlo. Justo por ahí también se puede seguir camino (no el de bajada a Matalavilla, sino otro como el que yo subí), y hacer la ruta circular, bajando hacia la braña de un nombre curioso y desesperanzador : braña de La Degollada..., que luego te sitúa de nuevo en Cuevas del Sil.

Yo, como todo eso no lo sabía y mi plan era subir y bajar a esta braña, tomé de nuevo mi maravilloso camino, con ya un único descansito en la fuente de La Seita, y ya del tirón al coche. Gran día, inolvidable, en el que todo estaba perfecto, empezando por el clima; imposible de definir bien en palabras o en un video como es aquello de bonito.


VIDEO
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