Era un día estupendo y suave de agosto, cuando me dispuse a darme un nuevo paseo por la extraordinaria Laciana, en las montañas de León, España. Lo que no sabía aún era la sorpresa tan agradable, que me iba a llevar con esta ruta.
El punto de partida es un pequeño arcén de tierra, en la carretera, entre Rioscuro de Laciana y El Villar de Santiago, en el que caben apenas 4 coches; había ya 1 vieja furgoneta blanca, así que el mío fue el segundo.
Estamos en el municipio de Villablino.
Se comienza a caminar, por el camino ancho y prácticamente llano, que de allí parte paralelamente al río Bayo, que justamente un poco más abajo, en Rioscuro, desemboca en el Sil.
Enseguida estamos rodeados de bosque y muy pronto llegamos al puente sobre el río, que tiene una bonita cascadita.
Hay una zona recreativa con bancos de madera y al lado, una verja negra, que, para seguir, debemos abrir y luego dejar como estaba: cerrada.
A partir de aquí vamos a ir subiendo, pero ya en breve será junto al arroyo de la Brañarronda, que iremos dejando cada vez más abajo. Un joven y agradable bosque de abedules nos acompaña al principio, también fresnos, avellanos y hermosos robles..., para ir encontrando la primera de las fuentes : la llamada fuente La Peruchal. Muy cerca de allí me encontré unos excrementos de oso pardo, lo cual, la verdad, no me sorprendió nada, pero el caso es que, yendo sólo, siempre te hace mirar más a todos los lados, quieras o no.
En apenas 2 km estamos en la entrada de Brañarronda, que es una cabaña grande de piedra, muy muy bien arreglada (como muchas cosas en la montaña de León, en comparación con Asturias, hay que decirlo).
Hay 2 caminos ante nosotros y tomamos el de los "tejos". Siempre entre bosques y alguna cabaña, igual de cuidada que la primera, me doy cuenta de que me estoy metiendo literalmente en una preciosa selva. Una fuente más, y el ancho camino pasa a ser una senda ancha y luego una estrechísima senda, que se las ve y las desea, para curvear entre tanta maleza imposible. Las fotos desde luego, tomadas del video, no harán justicia y te invito por tanto a ver el mismo.
Y bueno, de repente en medio de esa selva, siempre recordando el enorme excremento de oso pardo de la fuente, y yo allí sólo (y sólo seguiría porque por allí no pasó absolutamente nadie más, pero eso aún no lo sabía)..., y al ir encontrándome con esos enigmáticos y enormes tejos..., pues juntando todo eso..., decir que la impresión o sentimiento que tenía en esos momentos era muy especial (se me ocurre esa palabra, pero podía poner otras).
El tejo, que es el que me trajo aquí ese día, era un árbol sagrado de los pueblos celtas; considerado símbolo de muerte y resurrección por su toxicidad y longevidad extrema, conectado a la inmortalidad y la trascendencia. Se usaba en rituales y marcaba los lugares más sagrados (cementerios, ermitas) y sus ramas servían para augurios amorosos y juicios. Un simbolismo que el cristianismo adoptó también...
En ese ambiente tan mágico, me doy cuenta de que el arroyo también quiere ayudar a mejorarlo, y entre el bosque imposible aquel, empieza a sonar cada vez más fuerte lo que parece una cascada...; y poco a poco aparece una, y de repente estás enfrente de una de más grande y preciosa, rodeada de enormes helechos y ramas, y lianas, por todos lados... Algo así como un momento de la prehistoria.
Enfin, más adelante llegas a pasear junto al arroyo y sus cascadas, entre curveo y curveo del camino, que esquiva grandiosos robles y tejos (de bastantes bastantes metros de perímetro algunos).
Ya estaba yo convencido de que esta ruta era tremenda (e incluso ya me había olvidado del oso -me olvidé decir que aquella cagada era fresca-), que aparece ante mi un petroglifo -petro piedra, glifo grabado- celta (figuras grabadas en una piedra plana), justo al lado del tejo más bonito... Que locura era esa?
Cuando estás allí te olvidas incluso de que es un camino/senda fácil de perder en varios tramos: surgen varias dudas, de si el de la derecha o la izquierda... Incluso rehaces algún tramito de senda si ves que no vas a ningún lado (no olvidemos de que yo no llego gps ni nada, para dificultarme las cosas a mi mismo).
Al final, tras ir un buen rato curveando aquel magnífico e inigualable bosque, llegó un momento, en el que empezaron a aparecer pequeños prados, justo de donde hace rato que venían ruidos lejanos de cencerros... A las vacas no las llegué a ver, porque si bien había prados abiertos, aquello seguía siendo una maraña. Como sentía que estaba perdido, ya que hacía un ratito que perdí la senda, me dirigí hacia un ancho camino que vi un poco más abajo y lo remonté unos 100-200 metros hasta una cabaña grande con tejado negro de pizarra, que estaba justo al lado.
Idílico lugar! Con un arroyito, puentecito de madera..., y rodeado de bosques.
Era justo el que tenía memorizado como final del paseo, así que estuve un rato en semejante sitio; de nuevo una cabaña arregladísima, perfecta, de película. En el mapa pone que es un refugio. Estaba cerrado.
Y resultó que ese camino empedrado y sólo circulable por quads o algún todoterreno -de verdad- con el que casi tropecé era el de bajada, así que, por el ancho, ya esta vez, camino, fui bajando tranquilamente y siempre muy recto; este camino no se andaba con tonterías : iba derecho como una vela hacia abajo. El panorama paisajístico, si embargo, no empeoró nada : un bosque variado precioso con todavía algún tejo suelto, fuentecillas, algún reguerito que llenaba mi camino de agua, y me hacía ir, ahora chapoteando, ahora dando largos pasos, casi saltitos.
Y bueno, más prados, esta vez si vi las vacas, que me miraron extrañadas (creo que ese día no esperaban a nadie allí) y luego este puente de madera, puesto ahí como colofón a todo...
Tras el puente se llega de nuevo a la primera cabaña de Brañarronda, juntándose el camino de ida con el de vuelta, por lo que, hasta el coche, es repetir el tramito inicial.
A estas alturas ya sabrás lo que me gustó este paseo de unos 9km ida y vuelta, con más de 500 m de desnivel, pero también anota la indicación de que es fácil perderse.
El video es el más largo que he hecho, pero es que quería guardarlo todo.
VIDEO
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