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Braña de las Cadenas, Teverga

PARQUE NATURAL DE LAS UBIÑAS LA MESA

Este paseo lo realicé un día espectacular de principios de julio, acompañado por Zhor y Alfonso.

Se trata de un sencillísimo paseo hasta la Braña de las Cadenas, en pleno Parque Natural de las Ubiñas La Mesa : son unos pastizales de montaña, con cabañas; el término "Cadena" suele asociarse, en toponimia local, a la división o reparto de tierras, a menudo vinculado al uso ganadero comunal o bien, a delimitaciones de terreno.

Se accede al principio de la ruta, desde San Martín de Teverga, tomando el Puerto de la Ventana, y una vez pasada la curva cerrada del arroyo Ortigosa (está mucho después de Páramo y del parking del Xiblu, a pocos kilómetros de alto del puerto), hay un panel a mano izquierda, con un hueco para 1 o 2 coches. Ahí es.

puerto de la Ventana

El puerto de la Ventana atraviesa un mar de hayas; de hecho, el hayedo de Montegrande es una de las mayores masas boscosas de toda Asturias.

Como puedes ver en la foto superior (panel que hay en el parking del acceso a Montegrande/paseo hasta la cascada del Xiblu), en esta zona se da vida lo más granado de la fauna cantábrica, oso pardo incluido.

Preciosas las vistas hacia la Villa de Sub, una vez hemos pasado Páramo; aquel día, aparte del verde explosivo, había las típicas y preciosas nieblas en movimiento, que cubrían parte del paisaje a su antojo.

parking braña de las Cadenas

Aquel día, no había ningún coche, así que aparcamos sin estrecheces. De todos modos, se puede entrar un poco por el camino y aparcar más adelante, abajo, porque hay sitio.

Decir, que en el verano del 2025, aquí y en otros muchos rincones de la Cordillera Cantábrica, tanto en Asturias, como en León, se grabaron muchas de las escenas de la película "Los juegos del hambre: amanecer en la cosecha" ("Sunrise on the Reaping")... Recuerdo ver a aquellos jóvenes e incipientes actores de Hollywood, en las tiendecitas de los pueblos de la zona, comprándose pastas, coca colas o aguas..., y también a muchas furgonetas negras, que los iban subiendo arriba y abajo, a ellos y a todos los equipos. Fue una locura de verano en ese sentido... Recuerdo también que los actores más vip se quedaban en hoteles de Oviedo y que los jovencitos en hotelitos de aquellos valles.

Retomando el tema, el paseo es sencillísimo y muy bonito : 5 kilómetros ida y vuelta, con apenas 150 metros de desnivel positivo.

hayedo de Montegrande

Se trata de ir atravesando este poderosísimo hayedo, casa de muchos animales, dirección sudoeste, por un camino de tierra circulable, muy ancho, siempre en cómoda y casi imperceptible subida.

Al principio nos acompaña, desde nuestra izquierda, el sonido potente del reguero Ortigosa, que baja con mucha agua y que podemos ver de vez en cuando, cuando lo permite la arboleda, que lo domina todo.

El bosque está verdísimo y los brezos con flores violeta. Hay florecitas por todos lados y algún reguero espontáneo (al menos 3), que baja desde las laderas de la derecha, hacia donde sólo se ven hayas y helechos, y nada más...

sierra de la Canguina

Entre los huecos que va dejando el bosque, hacia el norte, tenemos maravillosas vistas sobre escarpadas laderas bastante oscuras, con rocas en las partes altas, y el bosque, que alcanza y coloniza todo los rincones que puede.

Aparecen cimas como el pico el Comal, los sierros de la Canguina y los (como no podían llamarse de otro modo) sierros Negros. Una auténtica preciosidad...

Además, las nieblas, como comenté, al moverse, cada foto será distinta, según en que momento la hagas.

bosque de la braña de las Cadenas

En estas sierras citadas está la ermita de Nuestra Señora del Trobaniellu.

El puerto de la Ventana, aunque sin un dibujo perfecto como tal, tiene claras formas de erosión glaciar.

Se encuentran importantes espesores de areniscas, cuarcitas y pizarras, más típicas del occidente asturiano. No soy experto en geología, para nada, pero quizás ahí la razón de rocas tan oscuras en esta zona, comparadas con las blancas calizas de la sierra de Sobia, sólo unos kilómetros más abajo.

Seguimos andando, con áreas de hayas mucho más grandes.

A los 1.7 kilómetros nos encontramos ya caminando a pocos metros del río de La Puerca, cuyas aguas estaban, en este sitio tan sombrío, y a pesar del calor, totalmente congeladas.

Tal cual... : congeladas, de esas que metes el pie y parece que te corten con una cuchilla. No es la primera vez que estaba por allí y recuerdo días de olas de calor de agosto, con 33 grados y esas aguas seguir congeladas.

arroyo La Puerca

El río camina en esta zona entre pequeñas y perfectas cascaditas..., fluyendo entre grandes rocas musgosas totalmente verdes..., entre más inclinados, menos inclinados, también rectos árboles colonizados por líquenes de arriba a abajo..., y sus ramas formando un techo enmarañado sobre el río... y los suelos de los laterales rojizos por la hojarasca con verdes helechos por todos lados...

Un lugar ideal de verdad, excepto por una vieja llanta de rueda colgada de una rama..., que a alguien se le ocurrió que era buena idea dejarla allí. "Una cabeza que no sirve ni para ponerla en el arroz", como habría dicho mi abuela.

braña de las Cadenas

Inmediatamente, tras este tramito de río, salimos totalmente del bosque... y se abren unas vistas muy limpias de las sierras. Pasamos un panel explicativo de la braña... y el camino nos lleva en pocos metros hasta la braña de las Cadenas.

Estamos a más de 1300 metros, bajo la cuerda/sierra del Gozmirón...; encontramos varios cabañones de piedra y techo de ladrillo y algunos corros con sus pedregosos techos cubiertos totalmente por las hierbas y florecitas...

Una de las cabañas, más arriba, estaba más renovada, a modo de refugio; de hecho, Alfonso se quedó luego allí alguna noche, para sus fotos de animales.

El herbazal era grande, así que era incómodo salirse del camino. No había ganado.

Las vistas son hermosas en círculo... : hacia el pico Ferreirúa (el más alto de Teverga), el Charmuegos, Las Llombas, pico el Cuervo..., todos sobre grandes bosques, que son casi siempre hayedos y también abedulares, así como zonas más coloridas de brezo, tojo, escoba... No mucho más arriba está el paso del puerto de la Ventana, acceso rodado a San Emiliano, en Castilla y León.

Un paseíto sencillo, para cualquier época del año (ojo con un paseo aquí premium en pleno otoño!), que a Zhor le gustó especialmente, porque daba tiempo de sobras de jugar con el móvil, al volver a casa.


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