Eran vacaciones de Semana Santa y me dispuse, el primer día que parecía que paraba de llover para un buen puñado de horas (al menos eso creía yo cuando empecé a andar), a hacer un paseo hasta la braña de la Corra, la cual había visitado hacia ya muchos años. Lo que iba a ser llegar a La Corra, terminó en un ascenso hasta la Peña Prieta (típico mío si voy sólo; si hubiese ido con Zhor se hubiese negado en redondo o habría negociado conmigo algo, por subirla).
Se parte desde el alto de San Lorenzo (1338 m), que está entre los Parques Naturales de Somiedo (concejo de Somiedo) y de las Ubiñas la Mesa (concejo de Teverga), según mires a un lado u otro. Yo subí desde el lado tevergano.
Allí hay un amplio parking, e incluso puedes aparcar, en el otro lado de la carreta, en caso de días con mucha acumulación de gente. No era el caso, porque el mío era el único coche y yo la única persona que iba a andar por allí; lo cual me hizo pensar que lo de la lluvia pasada frenó a la gente. Lo pensé entonces y lo pensé 4 horas después debajo del enorme chaparrón con piedra que me llevé de la lluvia de aquel presente...
Como puedes ver en la foto había rastros de lobo.
Se empieza a caminar, desde el mismo alto, por el Camín Real de la Mesa, el cual es una ancestral vía romana, que unía las tierras de León con los valles atlánticos. De todos, recuerdo en una ocasión que Celso Peyroux, que luego supe que había escrito incluso un libro sobre este Camín Real, y con el que me crucé un día camino de la peña Michu, me comentó que donde está ahora esta vía romana, había mucho antes caminos de moradores muy anteriores a los mismos.
Siguiendo este camino, tenemos vistas a la derecha del lado somedano del puerto de San Lorenzo, con la sierra de la Verde al fondo (bajo la cual continúa este Camín Real por el otro lado del valle). Enfrente se asoma la Patana y otras cimas lindantes ya con los concejos de Tineo (la propia Patana) o de Belmonte.
Se llega rápidamente a una antigua venta (actualmente un grupito de casas de piedra con tejado de ladrillo junto a una fuente abrevadero) : Piedraxueves (Petra Iovis --hace referencia al Dios Júpiter), que según datos fue una importante venta en épocas del emperador Augusto. En esos tiempos se podía comer y descansar allí. No es mal sitio...
Enfrente la Peña Michu, la cual subí con Zhor, cuando ella tenía 7 añitos.
Estamos ante grandes praderías, donde es facilísimo de ver rebecos y claro, también ganado, este último sólo en las épocas más benignas del año.
Atravesamos las praderías, en ligero ascenso hasta una enorme valla, que tiene un paso para personas, pero que se hace imposible que por allí pasase una vaca o un caballo (justo por eso es así).
Y de repente llegamos en altura de 1623 m al Xuegu la Bola, donde hay un gran pilón.
Siempre por el prado verde primaveral, se produce ahora el mejor efecto de la ruta... : estos prados interminables, que nos rodean, forman una línea de horizonte al fondo, y tras esta línea van apareciendo una serie de cimas, que a medida que vamos caminando son cada vez más grandes...
Y más grandes... Y más grandes... A la izquierda asoman ya peña Negra y peña Prieta (yo en ese momento no sabía ni su nombre). Y enfrente, se nos va abriendo el valle de Saliencia. Nada menos... : se ve incluso hasta el final, en La Farrapona, con los Bígaros a un lado, y todas las cimas que rodean a los lagos de Saliencia en el otro.
Pasearemos ahora paralelos al valle de Saliencia, pero desde nuestra altura, que nos permite tener la perspectiva de las extraordinarias brañas de Saliencia muy abajo (realizado este paseo también con Zhor).
Y poco a poco, incluso yendo cuesta abajo, por un cómodo camino con vistas top, nos vamos plantamos ante la braña de la Corra, que de fondo tiene en primer término la peña Prieta.
La braña de la Corra es realmente preciosa y está formada por corros (construcciones redondeadas de piedra donde se escondía parte del ganado) y por cabañas teitadas (tejado de teito -ramas-). Algunas de las cabañas están rotas, de hecho recuerdo que la primera vez que estuve había mínimo 3 cabañas completas más que esta vez. Y lo mismo me pasó el día que volví a recorrer, esta vez con Zhor, las brañas de Saliencia.
Van cayendo por falta de uso, ley de vida. Se podrían arreglar para mantener estas construcciones tan icónicas de Somiedo? : si. Imagino, pero a ver quien lo hace, como se ponen de acuerdo, etc...
También recuerdo que la primera vez había ganado (era junio) y pudimos hacer fotos de vacas descansando, que parecían estar literalmente colgadas del precipio, según la perspectiva que se tomase; ésta es una braña muy en altura.
Y bueno, tras descansar y aunque el cielo se estaba oscureciendo y nublando seriamente (que bonitas las nubes estilo castillos que se formaban del lado de Teverga)..., decidí andar un poquito más y llegué hasta una fuente que está justo después, siguiendo el Camín Real. Desde la fuente, que está junto a un enorme árbol, decidí subir a la cima tan bonita que se veía enfrente; así que, campo a través, por senditas de animales me planté arriba.
Más subía, más oscuro se ponía todo : nubes negras, nubes oscuras de formas góticas, nubes de todos los tipos... Hacia abajo grandes vistas del valle de Saliencia.
Hay un momento que había 2 cimas muy similares, a la derecha (peña Prieta -1825 m-) e izquierda (peña Negra), y decidí subir sólo a la de la derecha. Caían las primeras gotas, así que esa subida fue por rocas lisas muy resbaladizas, donde se iba el pie con facilidad. Cuando coroné ya hacía un ratito que iba con mi enorme paraguas bien agarrado en una mano.
Al escuchar el primer trueno, aún muy lejano, salí por patas, cuesta abajo, resbalando de vez en cuando pero decidido, así que regresé a la braña de la Corra en tiempo récord. Cuando llegué los truenos estaban encima mío y caían piedras del tamaño de canicas, así que me senté tranquilamente junto a la puerta de una de las cabañas (que contaba con una viserita, la cual junto a mi super paraguas, me protegía perfectamente).
Que sensación más extraordinaria : estar en ese lugar mágico de verdad, con una lluvia muy fuerte, sin más sonido que ese... Sólo faltó tener el acceso a la cabaña (están todas cerradas) y tener algo para hacer en una parrilla, pensaba yo en ese momento.
Como no cedía para nada la tormenta, decidí continuar a paso ligero, porque no era cuestión de andar de noche por allí, así que aprovechando que allí se puede andar bien tiré ligero. Enseguida pasé la venta, con el camino de tierra ya entonces muy encharcado, y cuando me faltaba 1 km para el coche, toda la agua que caía dejó de hacerlo de repente, como si alguien cerrase un grifo para reírse de mi, que era el único que estaba allí arriba...; así que, sin querer parecer pretencioso, deduzco que la broma iba dirigida a mi.
Y bueno, me cambié las botas antes de subir al coche y me alegré de nuevo, de haber comprado sólo unos días antes, un paraguas talla elefantiásica (esta palabra me la enseñó Zhor), en una tienda de internet muy famosa, que empieza su nombre por "a" y lleva una "z".
Al final, fueron alrededor de 15-16 km, ida y vuelta, y unos 580 m de desnivel positivo.
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